sábado, 26 de noviembre de 2011

La dictadura de Santa Anna, su Alteza Serenísima

A partir de la firma del tratado de paz y amistad con los Estados Unidos, en 1848, se sucedieron los periodos presidenciales de José Joaquín Herrera y Mariano Arista. El primero transcurrió sin mayores dificultades, pero el segundo se vio interrumpido por la forzada renuncia del presidente, quien no contaba con el apoyo suficiente para mantenerse en el cargo.

En estas circunstancias los partidarios de Antonio López de Santa Anna -exiliado en Turbaco, Colombia- comenzaron a hacer campaña de proselitismo para llevarlo nuevamente a la presidencia. En un país agobiado por la crisis, la opinión pública se convenció de que Santa Anna era el hombre que necesitaba el país, por lo que se enviaron comisionados a Turbaco para convencerlo de retornar a México.





Antonio López de Santa Anna asume la presidencia

El 1 de abril de 1853 Santa Anna arriba al puerto de Veracruz. El día 20 del mismo mes llega a la ciudad de México y enseguida recibe el poder presidencial de manos del general Lombardini.
Su gobierno lo comenzó contando con el apoyo del ejército y de los conservadores. Los liberales esperaban que de la mano de Santa Anna el país consiguiera la estabilidad y emprendiera su desarrollo económico.

Para gobernar nombró un ministerio conservador encabezado por Lucas Alamán y se dictaron las Bases para la Administración de la República hasta en tanto se promulgara la nueva Constitución. Además, se le otorgaron al presidente poderes discrecionales por un año.


Se convierte en Alteza Serenísima

En poco tiempo se observó que las cosas sucedían de manera muy diferente a las intenciones de los conservadores y a las esperanzas de los liberales. El presidente aprovechó su poder omnímodo para fortalecer su posición desterrando de la ciudad de México a sus principales adversarios, suprimió varios periódicos importantes, aumentó los impuestos y tomó una serie de medidas que lesionaban a la sociedad, además, vendió a Estados Unidos el territorio de la Mesilla.
Más que gobernar, Santa Anna se dedicó a crear una especie de nobleza mexicana llena de lujo y boato. Restableció la orden de Guadalupe y se otorgó a sí mismo el máximo rango. Instruyó a su ministro en Francia para que contratara tres regimientos de soldados suizos, pues deseaba una guardia personal semejante a la del Papa. La guardia nunca llegó, pero mandó poner barbas postizas a los soldados más corpulentos, pues tenía noticias de que el Zar de Rusia estaba rodeado de militares barbones. 

En la cumbre de su mandato dictatorial -en lugar de convocar a un Congreso Constituyente, como estaba planeado- hace que el ejército le proponga la dictadura vitalicia y acepta el título de Alteza Serenísima. 

Para inicio de 1854 el gobierno de Santa Anna había conseguido provocar el disgusto de las tres principales ramas políticas del país. Los conservadores lo repudiaban porque había provocado la animadversión del pueblo, lo cual hacía inminente una revuelta. Los moderados consideraban que afectaba demasiado los intereses de la clase emprendedora del país, como comerciantes e industriales, y los liberales radicales estaban contra él porque había atentado contra las libertades civiles y políticas.

En tal situación, muchos de los descontentos se adhirieron al Plan de Ayutla -que desconocía al presidente-, firmado el 1 de marzo de 1854 y modificado días después en Acapulco. La revolución en contra del dictador triunfó en agosto de 1855 y Santa Anna tuvo que salir del país una vez más.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Cuauhtémoc, último tlatoani de los mexicas

Cuauhtémoc fue el último tlatoani –"el que gobierna"- de los mexicas, asumió el mando tras la muerte de Cuitláhuac y a él correspondió la defensa final de su ciudad y de su imperio. Por su valor y heroísmo en la lucha, y por su negativa a cualquier negociación con los españoles, es un símbolo de la identidad nacional mexicana.


                                     Monumento a Cuauhtémoc
                                         www.toltecayotl.org
                                           foto de José Luis Rubio/El Sol de México

De linaje imperial

Cuauhtémoc era hijo de Ahuízotl, el octavo señor de México –el gobernante anterior a Moctezuma- y de Tilacápatl, princesa tlatelolca. No se sabe con certeza su fecha de nacimiento, aunque se presume que debió nacer antes de 1502, año en el que murió su padre. Aunque se acepta que su nombre significa "águila que cae", una mejor interpretación es la de "águila que desciende como el sol". 

Cuauhtémoc tenía los méritos suficientes –por su linaje y victorias militares- para gobernar a los mexicas. Se dice que para reafirmar su posición como candidato a suceder a Cuitláhuac desposó a la viuda de éste, Tecuichpoch, y que mandó asesinar a dos hijos de Moctezuma que, además de ser rivales políticos, eran partidarios de una política amistosa hacia Hernán Cortés.

Cuauhtémoc defiende su ciudad

Cuauhtémoc gobernó el imperio azteca desde septiembre de 1520 hasta la caída de México Tenochtitlán. Ya en el mando, ante la inminencia de la guerra, envió mensajeros a varias de las provincias solicitando ayuda, mas no consiguió nada. También ofreció un tratado de paz a los tlaxcaltecas que, por supuesto, fue rechazado.

Ante el cerco que se preparaba en torno a la ciudad Cuauhtémoc colocó su ejército en puestos estratégicos, pero el desmoronamiento del imperio era irreversible y la ciudad debería defenderse con sus propios recursos ante un enemigo que conjuntaba cada vez más aliados.

Después de una valerosa defensa, el 13 de agosto de 1521, tras deliberar en consejo se decidió la rendición. El monarca mexica fue capturado, por un bergantín español, cuando trataba de abandonar la ciudad.

Prisión y muerte de Cuauhtémoc

Tras la derrota mexica Cuauhtémoc fue prisionero de Cortés y aunque se le consideraba todavía el señor de los aztecas ya no tenía un poder efectivo.

Durante la expedición que Cortés realizó a las Hibueras decidió llevarse a Cuauhtémoc y al señor de Tlacopan en previsión de un posible alzamiento indígena en la ciudad de México. En este viaje Cortés determinó dar muerte a los dos señores en un lugar del sureste mexicano –cerca de la Laguna de términos- llamado Itzamkánac.
Las circunstancias de la muerte de Cuauhtémoc no son muy claras, pero según Cortés -lo explica en su quinta carta de relación- la medida obedeció a que estaba fraguando una rebelión para asesinar a los españoles de la expedición.

lunes, 24 de octubre de 2011

El sitio de México Tenochtitlán

Después de haber sido expulsados de la ciudad de México Tenochtitlán, en el desastroso episodio de la Noche Triste –el 30 de junio de 1520-, las huestes de Cortés se refugiaron en Tlaxcala. Luego de hacer un balance de las pérdidas Cortés comienza a fraguar la manera  de tomar, esta vez en forma definitiva, la capital del imperio azteca.
La estrategia de Hernán Cortés
Como primer paso, Cortés se apodera de Tepeaca, en los límites orientales de Tlaxcala, tratando de asegurar una ruta de escape -en caso de derrota- hacia la costa. Además de Tepeaca –que se convierte en Segura de la Frontera-, los españoles se apoderan de Izúcar y Huaquechula.
En Tlaxcala se inicia la construcción de varios bergantines para poder atacar por agua. Para ello se mandó traer el material de las embarcaciones que se habían inutilizado en la costa de Veracruz. Los bergantines se armaron y probaron en el río Zahuapan, luego se desmantelaron y cuando fue oportuno se trasladaron hasta Tezcoco, en donde se volvieron a armar y se les añadió la artillería.
Pero el objetivo principal de Cortés era el de aislar la sede del imperio minando el sistema de alianzas que tenían los aztecas con las ciudades cercanas al valle de México. Desde Tlaxcala se enviaron contingentes para someter ciudades como Texmelucan, Coatlinchan, Tezcoco, Otumba y otras.
A fines de abril de 1521, cuando se ha concluido esta campaña, Cortés hace en Tezcoco el alarde de toda su fuerza militar. Sus aliados indígenas de Tlaxcala, Cholula y Chalco suman 50 mil guerreros y continúan arribando más contingentes.
El sitio a la ciudad

                     Imagen de la caída de Tenochtitlán en el Códice Florentino
                           http://www.portalacadémico.cch.unam.mx/


Según lo declara Cortés en sus Cartas de relación, el sitio a la capital azteca inició el 30 de mayo, entre las primeras acciones se atacó la ciudad de Iztapalapa y se cortó el suministro de agua dulce proveniente de Chapultepec.
El avance del conquistador español es implacable, los accesos a la ciudad son cerrados y se combate ferozmente por tierra y agua. Para el 24 de julio de 1521 los sitiadores ya son dueños de tres cuartas partes de la ciudad.
El cerco a México Tenochtitlán tuvo una duración de 75 días en los cuales se enfrentaron en una batalla definitiva dos numerosos ejércitos. Se calcula que las fuerzas de Cortés pasaban de los 150 mil guerreros, en tanto que los aztecas sumaban unos 200 mil.
La ciudad fue materialmente devastada y sus habitantes morían de hambre y enfermedades. Se calcula que durante el asedio murieron cerca de cien mil personas que defendían o habitaban la ciudad.
Por parte del ejército de Cortés las bajas también se contaron por millares, correspondiendo en su mayor parte a los aliados indígenas. Del pequeño contingente de soldados españoles –menos de mil- las bajas fueron mínimas, según Bernal Díaz fueron unos 78 soldados.
Todo indica que desde un principio Cuauhtémoc sabía que las condiciones estaban dadas para su derrota, pero nunca aceptó los requerimientos de paz que le hacía Cortés. 
El día 13 de agosto de 1521, con la captura del último emperador azteca, se consumó la toma de Tenochtitlán y el fin del domino que por largos años había establecido el imperio azteca. Para los españoles iniciaba una época de expansión y de consolidación de su poder.

viernes, 16 de septiembre de 2011

La Decena Trágica

Se conoce con este nombre a un conflicto militar ocurrido en la ciudad de México –entre los días 9 y 19 de febrero de 1913- que tuvo como consecuencia el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero.
Las causas de la caída de Madero provienen de su distanciamiento con aquellos que lo apoyaron -como Pascual Orozco y Emiliano Zapata, entre otros-, en las rebeliones surgidas durante su gobierno y en la franca campaña que el embajador norteamericano, Henry Lane Wilson, había levantado en su contra.
Los acontecimientos de La Decena Trágica
El 9 de febrero, ciertos conspiradores del ejército se sublevan contra el presidente y liberan a dos presos célebres, Félix Díaz y Bernardo Reyes, antiguos porfiristas. Reyes muere en la refriega y los sublevados, al mando de Félix Díaz, se refugian en la Ciudadela, que se ubicaba en la actual calle de Balderas.
Antes de llegar a Palacio Nacional el presidente Madero designa a Victoriano Huerta comandante militar de la plaza, quien al parecer desde el principio estaba coligado con los sublevados. En los combates del día murieron más de cuatrocientas personas, muchas de ellas eran civiles.
Para el día 10 de febrero un agente de Huerta se entrevistó con Félix Díaz en el restaurante El Globo y al día siguiente los dos comandantes "rivales" se entrevistaron directamente en una casa de la colonia Juárez.
El 11 de febrero el embajador Wilson visitó al presidente de la República, le expresó sus simpatías por Félix Díaz y lo amenazó con la intervención militar.
El día 12 los alzados abren una brecha en la cárcel de Belén y los presos se les unen, por la noche la ciudad es privada del servicio de energía eléctrica. La táctica de Huerta era causar el menor daño a las fuerzas de Félix Díaz y, en cambio, sembrar el pánico entre la población.
El día 14 Wilson prosigue sus amenazas y dice al ministro de Relaciones Exteriores que una fuerza de cuatro mil soldados entrarán a México para restablecer el orden y para obligar al presidente a dejar el poder.
El 17 de febrero concluyen las negociaciones entre Félix Díaz y Huerta en la embajada de los Estados Unidos.
El día 18 fue crucial, Huerta defecciona abiertamente y designa al general Aureliano Blanquet para que tome el Palacio Nacional. A la una y media de la tarde un escuadrón aprehende al presidente Madero y al vicepresidente Pino Suárez.
El día 19 por la tarde se echan a vuelo las campanas de la catedral y se afirma que ha cesado la lucha. Madero, que es obligado a presentar su renuncia, solicita garantías para salir del país.
Asesinato de Madero y Pino Suárez
Con esto concluye el episodio de la Decena Trágica. En los días subsiguientes se decide la suerte de Madero. Se dice que Huerta preguntó a Wilson qué hacer con el presidente, si fusilarlo o enviarlo a un manicomio, a lo que Wilson contestó que hiciera lo qué mejor considerara para el país.
En la noche del 22 al 23 de febrero Madero y Pino Suárez son trasladados a la penitenciaría, en el trayecto los asesinaron en una ataque simulado.

martes, 9 de agosto de 2011

La guerra de los pasteles



Se conoce con este nombre al conflicto internacional ocurrido entre México y Francia entre los años de 1838 y 1839. El problema se originó por una serie de  reclamaciones que ciudadanos franceses hacían al gobierno mexicano. Las demandas exigían indemnizaciones por daños sufridos en las propiedades de algunos ciudadanos franceses avecindados en México.
El nombre de "Guerra de los pasteles" proviene de la reclamación de un restaurantero de Tacubaya que exigía indemnización por unos pasteles consumidos, y no pagados, por oficiales del ejército mexicano.
Las exigencias francesas
Desde el año de 1833 el gobierno francés había designado a Antoine Louis Deffaudis para atender sus asuntos en México. Deffaudis se había dedicado a presentar, ante el gobierno de México, todo tipo de reclamaciones de ciudadanos franceses.
Además del monto reclamado –seiscientos mil pesos- Deffaudis exigía el otorgamiento de ventajas comerciales para Francia. En apoyo de sus peticiones arribó a las costas veracruzanas una flota francesa. México aceptó en un principio pagar la indemnización solicitada, pero ante la amenaza de invasión no reconoció los demás puntos exigidos.  
Bloqueo a Veracruz y defensa de Santa Anna
Ante la respuesta del gobierno de negociar hasta que se retirara la flota francesa, el comandante de ésta declaró el bloqueo sobre los puertos mexicanos el 16 de abril de 1838.
Después de siete meses de bloqueo la economía mexicana había empeorado notablemente. Llegaron a Veracruz más embarcaciones francesas y Deffaudis fue reemplazado por el contraalmirante Charles Baudin quien venía con el cargo de ministro plenipotenciario.
En la ciudad de Xalapa se realizaron las pláticas entre Baudin y el ministro de Relaciones Exteriores Luis G. Gonzaga. Después de tres días de negociaciones infructuosas, el 27 de noviembre de 1838 la ciudad de Veracruz fue bombardeada por los franceses.
Ante la magnitud del acontecimiento Antonio López de Santa Anna fue requerido por el gobierno para tomar el mando de la plaza de Veracruz. El 5 de diciembre, en un enfrentamiento con un batallón francés, Santa Anna fue derribado de su caballo por un cañonazo, lo cual le ocasionó la pérdida de una pierna.  
Debido a que el bloqueo comercial afectaba los intereses económicos de otras naciones Inglaterra intervino en las negociaciones. Gracias a la mediación del ministro inglés Packenham se dio la firma de un tratado de paz entre México y Francia el 9 de marzo de 1839. México se comprometió a pagar la cantidad de 600 mil pesos y se le otorgó a Francia el tratamiento de nación más favorecida.
En cuanto al general Santa Anna, su actuación le valió el reconocimiento nacional, recuperó el prestigio perdido en la desastrosa campaña de Texas, se trasladó a la ciudad de México en donde fue recibido como héroe y en poco tiempo volvió a asumir la presidencia de la República una vez más.

domingo, 5 de junio de 2011

San Jacinto: la fatídica jornada de Santa Anna en Texas

Durante la campaña de Texas, comandada por Antonio López de Santa Anna, ocurrió un hecho que modificó, de manera definitiva, el curso de los acontecimientos y llevó a los texanos a conseguir su independencia. Se trata de la batalla de San Jacinto.
Después de sitiar la fortaleza de El Álamo –en la que Santa Anna no dejó a ningún rebelde con vida- el ejército mexicano se dividió en tres facciones para dedicarse a limpiar el territorio de los norteamericanos que buscaban la separación de Texas de la República Mexicana.

La jornada de San Jacinto
Confiado en los resultados positivos de la campaña militar, durante varios días Santa Anna recorre parte de Texas sin mayores problemas, el enemigo no da la cara. Los rebeldes abandonan Harrisburg, aunque Houston se mantiene al acecho con ochocientos hombres.
Una mañana, en el pueblo de Nueva Washington, se le informa a Santa Anna que el enemigo ronda por las cercanías. Exaltado, el general en jefe monta en su caballo y, en una actitud impropia de un comandante, grita desaforado que el enemigo está cerca, causando alarma y desconcierto en oficiales y soldados. 
A través de bosques y pantanos, por la orilla del Río San Jacinto, los mexicanos persiguen a Houston. En la espera del momento oportuno para atacar, Santa Anna acampa en un lugar inadecuado para defenderse.
Con el agobiante calor del día 21 de abril de 1836, con el enemigo casi frente a él, Santa Anna decide dar descanso a sus soldados y él mismo duerme la siesta bajo un árbol.
En ese momento de descuido inexcusable por parte del general - exceso de confianza o desprecio por el enemigo- Houston aprovechó para atacar y causar un desastre total en la columna mexicana. Murieron unos cuatrocientos soldados mexicanos, hubo muchos heridos y aún más prisioneros. Santa Anna -que además era el presidente de la República- fue capturado cuando intentaba escapar disfrazado de paisano.
Cabe suponer que si Houston realizó el ataque a esa hora es porque había observado la conducta de los mexicanos y sabía que Santa Anna se relajaba -lleno de confianza en el triunfo- a las horas de máximo calor.
Consecuencias del hecho
Santa Anna permaneció cautivo de los texanos por varios meses, en más de una ocasión estuvo a punto de morir a manos de la turba de voluntarios, pero los líderes separatistas sabían que les era más útil con vida. Fue enviado a los Estados Unidos para entrevistarse con el presidente Jackson y después el gobierno norteamericano lo envió a Veracruz.
Hasta hoy, no se han encontrado pruebas que afirmen que Santa Anna reconoció la independencia de Texas, en su carácter de prisionero estaba imposibilitado para hacer cualquier trato, sin embargo, se cree que se comprometió a no hacer nada a favor de la recuperación del territorio.
El gobierno de México no reconoció la independencia de Texas, luego los texanos pidieron la anexión a los Estados Unidos y México padeció, unos años después, una injusta guerra cuya derrota ocasionó la pérdida de los extensos territorios del norte.

lunes, 30 de mayo de 2011

La guerra de Texas

Después de conseguir su independencia de España la realidad de México contrastaba con las grandes expectativas que se habían creado. México era un país débil, sin una noción clara de su nacionalidad, que deambulaba por una ruta que lo conduciría al abismo.
Los gobiernos no eran capaces, ni siquiera, de sostenerse ellos mismos y ante la debilidad política y económica del país las potencias internacionales vislumbraban la oportunidad de obtener algún provecho.


                             La batalla de El Álamo
                            (http://www.chihuahuapost.com/)

El caso de Texas
Los Estados Unidos habían puesto sus ojos en Texas aun antes de la independencia de México y desde 1830, aproximadamente, Lucas Alamán había advertido sobre las pretensiones norteamericanas.
Hacia 1835 la situación de Texas se había complicado demasiado para el gobierno mexicano. Después de una política de inmigración, totalmente errada, que permitía la colonización con inmigrantes de Estados Unidos, la llegada de Sam Houston -ex gobernador de Tennessee- contribuyó a crear un ambiente de agitación en Texas.
En los Estados Unidos se formaron clubes para reclutar voluntarios y comprar armas para apoyar a Texas en su "lucha por la libertad". En tanto, en México se tardaban demasiado en tomar medidas precautorias.
La campaña militar de Santa Anna
Las noticias de una inminente insurrección obligaron al presidente Antonio López de Santa Anna a preparar una expedición hacia Texas. En noviembre de 1835 el presidente salió hacia San Luis en donde preparó un ejército.
Sin recursos, haciendo préstamos que comprometían aún más al gobierno, Santa Anna logró formar una fuerza de seis mil elementos, la mayoría inexpertos en la guerra, y emprendió una larga travesía para llegar a Texas.
Para el 26 de febrero Santa Anna entra en San Antonio Béjar, los colonos texanos, que no son sino voluntarios estadounidenses, se refugian en el fuerte de El Álamo. Días después, el 6 de marzo, son sometidos a sangre y fuego por las tropas mexicanas.
Días antes, el 2 de marzo, los texanos habían declarado su independencia, basados en que la nación mexicana había cambiado del federalismo al centralismo.  
Santa Anna dividió su ejército en tres columnas para limpiar Texas de los invasores norteamericanos. Todo iba bien, hasta que el 21 de abril, cerca del Río San Jacinto, Santa Anna es sorprendido, por el enemigo, durmiendo la siesta y sus tropas fueron masacradas por las fuerzas rebeldes de Sam Houston.
Esta acción cambió el curso de los acontecimientos, el general presidente fue hecho prisionero y más de una vez estuvo a punto de morir a manos de las turbas texanas que lo odiaban, pero Austin y Houston sabían que podían sacar más provecho de él manteniéndolo con vida.
Prisionero, escribió una carta al presidente norteamericano, Jackson, solicitando su mediación en la cuestión texana. En enero de 1837 fue trasladado a Washington donde consigue entrevistarse con el presidente. Poco después arriba a Veracruz en una embarcación que le facilitó el gobierno de Estados Unidos.
Las consecuencias
No se sabe aún con exactitud lo que Santa Anna pactó o prometió a los texanos y al presidente Jackson para conseguir su libertad. Aunque no tenía facultades para firmar ningún tratado, se cree que, al menos, se comprometió a no hacer nada para recuperar Texas.
Aunque México no aceptó la independencia de Texas, ya no fue posible recuperarla. En 1847 el país se vería envuelto en una guerra con Estados Unidos en la que, además de reconocer la independencia texana, se perdieron más territorios.

jueves, 19 de mayo de 2011

El movimiento de independencia

El movimiento armado que daría como resultado el surgimiento de México como entidad política fue un proceso que tuvo varias fases. Inició con el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, y concluyó el 27 de septiembre de 1821 con la entrada de Agustín de Iturbide y el ejército trigarante a la ciudad de México.

Hidalgo y la revolución popular

Al ser descubierta la conspiración de Querétaro, los criollos que la dirigen -entre ellos Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende e Ignacio Aldama- toman la arriesgada decisión de recurrir al pueblo para producir un levantamiento armado. La mañana del 16 de septiembre, en la parroquia del pueblo de Dolores, el cura Hidalgo incita a pronunciarse contra el poder colonial. A partir de entonces, la masa -el populacho- asume un papel determinante en esta etapa.

Hidalgo -convertido en líder del movimiento independentista- al frente de un ejército improvisado comienza a tener un éxito repentino. Sin embargo, la falta de planes de acción definidos, la mala organización y la nula cohesión entre los grupos insurrectos que fueron surgiendo propiciaron la derrota posterior. Además, el apoyo que dio el pueblo fue un obstáculo para que las clases pudientes, y descontentas con el régimen, respaldaran a Hidalgo.

En el corto periodo de seis meses, más o menos, Hidalgo y los principales insurgentes cayeron  prisioneros y fueron ejecutados. Aunque la insurgencia fue derrotada, quedó de manifiesto el descontento existente contra la autoridad virreinal. También quedó claro que los criollos no estaban de acuerdo en la participación desorganizada de las grandes masas que había congregado el cura Hidalgo.

El Congreso de Chilpancingo

Luego de la muerte de los primeros insurgentes el liderazgo del movimiento recayó en Ignacio López Rayón, quien trató de cohesionar el movimiento independentista. Se hizo de una imprenta para darle difusión a las ideas separatistas y creó, en Zitácuaro, la Suprema Junta Nacional Americana el 19 de agosto de 1811.

Mientras tanto, los triunfos militares de José María Morelos y Pavón le dieron una mayor extensión al territorio de los rebeldes, por lo que convocó a la creación de un congreso. Para el año de 1813 se instaló, en Chilpancingo, el Supremo Congreso Nacional Americano, estando representadas las regiones controladas por la insurgencia.

Uno de los hechos más trascendentales de este congreso fue la proclamación, el 6 de noviembre de 1813, de la independencia de la Nueva España.

La derrota de Morelos

Los triunfos de Morelos se verían truncados muy pronto, los conflictos surgidos al interior del congreso, entre militares y civiles, le restaron eficacia a sus operaciones militares. Después de perder a dos de sus mejores lugartenientes -Matamoros y Galeana- Morelos fue capturado, y fusilado, a finales del año de 1815.

En España, el rey Fernando VII recuperó la corona y disolvió el sistema constitucional, por lo que los virreyes recuperaron su campo de acción y llevaron a cabo una contraofensiva que terminaría por imponerse de nueva cuenta a los insurgentes.

Como consecuencia, el Congreso de Chilpancingo fue perdiendo fuerza política y en el aspecto militar el movimiento se fue transformando en varias guerrillas y ni la llegada de Javier Mina pudo revitalizar la insurgencia.

El Plan de Iguala

El movimiento independentista en México estuvo muy debilitado hasta que, nuevamente, las circunstancias externas afectaron, de manera positiva, el desarrollo de los acontecimientos.

En 1820 ocurrió en España una rebelión liberal que obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz. Las medidas anticlericales tomadas en la península hicieron ver al clero novohispano la conveniencia de apoyar una posible separación de la corona española. Este descontento se sumó al de los terratenientes y al de los militares -criollos-, sectores que habían sido afectados en sus intereses con anterioridad.

Agustín de Iturbide, un militar descontento con el régimen, aprovechó su nombramiento para combatir a Vicente Guerrero y unificó a la milicia criolla en un proyecto separatista proclamando el Plan de Iguala. 

Pronto se adhirieron al plan sectores del clero y terratenientes afectados por las medidas económicas de la monarquía. Vicente Guerrero, el principal caudillo insurgente vio la oportunidad de consumar la independencia y aceptó el Plan de Iguala.

Los Tratados de Córdoba

Unidos por vez primera los sectores pudientes descontentos y las fuerzas insurgentes, Iturbide conquistó -en poco tiempo- las principales ciudades novohispanas. El 3 de agosto arribó a Veracruz Juan de O'Donojú, nombrado jefe político por las cortes españolas y al percatarse de la magnitud del movimiento separatista decidió entrar en negociaciones con Iturbide.

En la ciudad de Córdoba se firmó el tratado por el que se aceptaba la independencia, pero quedando a salvo los derechos de la casa reinante española. También se firmó un armisticio para que las tropas peninsulares residentes en Nueva España pudieran salir hacia Europa.

Al frente del ejército trigarante -religión, unión, independencia-, Agustín de Iturbide entró a la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821. Después de once años de lucha, el movimiento de independencia había triunfado, pero quienes lograron la hazaña no fueron sus iniciadores, sino aquellos que en un principio la combatieron.

sábado, 7 de mayo de 2011

Acerca de la palabra "naco"

Uso de la palabra "naco"

"Naco" es una palabra de uso muy extendido en México. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE) significa indio o indígena, lo cual no es exacto.

Para los mexicanos, el término contiene una fuerte carga discriminatoria, por lo regular se usa en el ambiente urbano para referirse a personas que pueden tener una o varias de las siguientes características:

  • rasgos indígenas
  • bajo nivel educativo
  • mal gusto en el atuendo personal
  • preferencias musicales propias del vulgo 
  • falta de roce social 
  • no tener dinero 
  • carecer de cultura, etc.



Origen de la palabra

De las varias teorías sobre el origen de la palabra, creemos que la más viable es la que expresa Carlos Monsiváis en su "Estética de la naquiza", artículo publicado en 1976 y reproducido por la Revista Nexos en octubre de 2010. Nos dice Monsiváis:

"A finales de los cincuenta y a principios de los sesenta se desentierra en la ciudad de México una ofensa quintaesenciada, "naco", voz aplicada con insolencia creciente. Los nacos, aféresis de totonacos, la sangre y la apariencia indígenas sin posibilidades de ocultamiento".

Relación de "naco" con totonaca

Totonaca es el habitante de la región del Totonacapan, que comprende parte de los estados de Puebla y Veracruz. Según la versión más extendida, totonaca -en la propia lengua- significa "Tres corazones", haciendo alusión a las tres principales ciudades totonacas a través del tiempo.

Los totonacas han habitado el Totonacapan desde hace mucho tiempo. Históricamente su ciudad principal es el Tajín -hoy una zona arqueológica-, cuyo esplendor se sitúa en el periodo de 700 d. C. a 1000 d. C. Otra ciudad importante fue Cempoala, que se convirtió en la primera aliada de Hernán Cortés cuando éste emprendió la conquista del imperio mexica en 1519. La población totonaca más conocida en estos días es Papantla, ubicaba en el norte del estado de Veracruz.

Por lo tanto, aparte de derivar una palabra de la otra, no existe ninguna relación en el significado de ambas. Además, actualmente, a ningún indígena se le llama "naco".

Aunque Monsiváis no lo menciona, "naco" pudo surgir en la ciudad de México por la siguiente razón:

Hace muchos años era común ver en la capital del país, y en otras ciudades cercanas a la región del Totonacapan, a indígenas totonacas vendiendo los productos de su tierra, en especial la vainilla. Llegaban a las ciudades con su atuendo típico: sombrero, camisa blanca, una especie de pantalón blanco abotinado, hasta los tobillos, y botines negros, todo impecablemente limpio.



                         Totonacas
                         www.veracruzanosinfo.com/Yahoo



Es natural pensar que, por su apariencia y su indumentaria, los totonacas se hayan distinguido entre los citadinos. Si pensamos que en la época que menciona Monsiváis llegaban a la capital oleadas de inmigrantes del medio rural en busca de mejores condiciones de vida, es posible que los totonacas hayan sido la fuente de inspiración de algún connotado y cultivado "ciudadano urbano" para dar nombre a las personas -con hábitos y costumbres diferentes- que llegaban a "afear" la capital del país.

En realidad, dentro de la larga, y poco estudiada, historia de la discriminación en México, "naco" -o "naquiza"- es uno más de los términos usados para referirse despectivamente a las grandes masas de población que habitan en las grandes ciudades y que no tienen un buen trabajo o cierto nivel educativo o cultural. A este mismo tipo de habitantes antes se les llamó "pelados" -el peladaje- y, en tiempos más lejanos, "leperos".

jueves, 28 de abril de 2011

El Maximato

Se le denomina Maximato al periodo -de 1928 a 1934- en que el hombre de mayor influencia en la política mexicana fue el general Plutarco Elías Calles.




                                      Plutarco Elías Calles

Calles, cuyo verdadero nombre era Plutarco Elías Campuzano, pertenece al grupo de revolucionarios sonorenses que llegaron al poder después del triunfo del Constitucionalismo. Sucedió en la presidencia a Álvaro Obregón y se le conoció, tras la muerte del caudillo, como el Jefe Máximo de la Revolución.

En plena etapa del caudillismo mexicano Obregón no resistió la tentación de asumir nuevamente la presidencia y se presentó como candidato para el periodo que iniciaba en 1928. Siendo presidente electo murió asesinado en un restaurante de la ciudad de México.

Los años del Maximato

En tal situación Calles no intentó prolongar su periodo presidencial, sino que promovió la designación de Emilio Portes Gil como presidente provisional hasta la elección de un nuevo gobernante. Es a partir de este momento en que -nos dice Álvaro Matute- "había más actividad política en el despacho del general Calles que en las oficinas presidenciales de Palacio Nacional.

En 1930 tomó posesión Pascual Ortiz Rubio, cuya debilidad contrastó con la personalidad del Jefe Máximo. Después de dos años Ortiz Rubio optó por renunciar, siendo sustituido por otro general sonorense, Abelardo L. Rodríguez, quien en 1934 concluyó el periodo presidencial.

Ninguno de los que ostentaron el cargo durante estos seis años tuvo una autoridad real y su influencia en el gabinete de gobierno o en el Congreso fue mínima. En algunas ocasiones de crisis el mismo Calles asumía algún cargo en la administración, resolvía los problemas y se retiraba.

El fin del poder de Calles

El nombramiento de Lázaro Cárdenas como candidato del PNR fue una decisión de Calles. Por su relación con el Jefe Máximo, y su carácter apacible, no se vislumbraba ningún cambio importante durante la gestión cardenista. De hecho, algunos cuestionaban la capacidad intelectual del nuevo presidente y se le auguraba un destino similar al de Ortiz Rubio.

Después de un inicio de gobierno titubeante y con el gabinete en contra, Cárdenas fue preparando el terreno para deshacerse de Calles. Encontró apoyo en algunos miembros de la élite gobernante y en los grupos de trabajadores que rechazaban la política laboral del Jefe Máximo.

Hacia 1935 la situación se había revertido a favor de Cárdenas, Calles prefirió salir del país. Regresó unos meses después pero tuvo que comparecer ante las autoridades acusado de acopio de armas. Entonces se le impuso un exilio que habría de durar unos diez años.

viernes, 22 de abril de 2011

La etapa de los caudillos

Los caudillos toman la presidencia

La llegada de Venustiano Carranza a la presidencia de la República significó el triunfo de un grupo de revolucionarios que sustituía a la vieja oligarquía porfiriana en el poder. Las tareas inmediatas del presidente consistían en pacificar el país y en crear las instituciones que dieran estabilidad política y económica al régimen emanado de la Revolución.

El asesinato del presidente Carranza, el 21 de mayo de 1920, no interrumpió el proceso revolucionario, sólo fue -dice el historiador Lorenzo Meyer- el procedimiento de acceso al poder para otros aspirantes, pues el proyecto de Carranza siguió vigente.

Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles

Los continuadores de la obra constitucionalista fueron los caudillos, es decir, aquellos personajes capaces de llevar -gracias a su prestigio ganado en la lucha revolucionaria- a cabo los postulados de la Revolución. Entre 1920 y 1934 el influjo personal de los presidentes Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles fue el núcleo sobre el que giraba la actividad política de México.

El poder de Obregón y Calles se basaba -más que en las instituciones- en su fuerte personalidad, en sus relaciones con los principales líderes -caudillos- del ejército y en el manejo estratégico de los dirigentes que manejaban a las organizaciones obreras. Correspondió a ellos crear el contexto para facilitar  una sucesión del poder en forma pacífica.




                              Álvaro Obregón
                              (http://www.memoriapoliticademexico.org/)

Durante el periodo presidencial -1920 a 1924- de Obregón se buscó disminuir el poder de los militares reorganizando el ejército. Se aumentó el número de jefaturas militares para restringir -y aislar- el poder de los generales. Gracias a esta medida -al menos en parte- el gobierno pudo sofocar la rebelión de Adolfo de la Huerta en 1923.

Por su parte, el presidente Calles tuvo que lidiar con las aspiraciones de Obregón de reelegirse para el periodo de 1928 a 1932. El Congreso modificó la Constitución para permitirle el acceso, nuevamente, al poder. Ya elegido presidente Obregón fue asesinado, por lo que se nombró a Emilio Portes Gil presidente provisional.

Al periodo de 1928 a 1934 se le conoce como Maximato, pues al morir Obregón, los partidarios de Calles decían que éste se convertía en el Jefe Máximo de la Revolución.

Uno de los actos trascendentales de Calles fue la creación del PNR, Partido Nacional Revolucionario, que agruparía a los revolucionarios para unificar voluntades. La creación del partido fue una respuesta para salir de la crisis en que cayó el país a raíz de la muerte de Obregón. En su último informe de gobierno Calles señaló que era necesaria la creación de una institución que permitiera al país salir de la etapa caudillista.

A pesar de estas medidas el proceso de la sucesión presidencial no estuvo exento de violencia, pues ocurrieron varias rebeliones que fueron sofocadas por el gobierno. El ascenso de Lázaro Cárdenas al poder, en 1934, fue determinante para acabar con el caudillismo.

Cárdenas se libró de la influencia de Calles y reorganizó el PNR dando forma a un nuevo partido que aglutinaba -alrededor de la figura presidencial, esto fue lo importante- en varios sectores a las fuerzas políticas de México, así nació el PRI, o Partido Revolucionario Institucional.

miércoles, 6 de abril de 2011

El ascenso de Porfirio Díaz a la presidencia

Porfirio Díaz gobernó por más de treinta años nuestro país y con su nombre se designa una etapa de la historia de México, el Porfiriato. El hombre fuerte de México en el último tercio del siglo XIX comenzó su actividad política en su natal estado de Oaxaca. Sin embargo, su prestigio como militar -ganado a pulso en los campos de batalla, enfrentando a ejércitos del bando conservador e imperialista- fue lo que le permitió escalar hasta la presidencia de la República.

                                                      
                                  Porfirio Díaz en 1867
                                  (Wikipedia.org)


El general victorioso

Los primeros actos militares en los que participa -en el bando liberal- se dan durante la guerra de Reforma, en donde organiza él mismo algunos regimientos con gente de Juchitán y con indios mixes. Gracias a sus actuaciones se ganó el puesto de jefe político de Tehuantepec y el grado de coronel de la guardia nacional.

Durante la Intervención Francesa su nombre comienza a sonar en el contexto nacional. Combate contra los franceses en las cumbres de Acultzingo y en la célebre batalla del cinco de mayo, de 1862, en Puebla. Es hecho prisionero en 1863 -cuando los franceses por fin toman Puebla- y antes de ser expulsado del país logra escapar. Ante el avance de las tropas imperialistas retorna a Oaxaca en donde organiza la guerrilla, se enfrenta a las fuerzas del imperio de Maximiliano y obtiene algunos triunfos hasta tomar Oaxaca el 31 de octubre de 1866. 

Su máxima victoria, la que lo hace "héroe con fecha propia y derecho a estatua" -nos dice Luis González- la obtiene el 2 de abril de 1867 al reconquistar la ciudad de Puebla. De ahí persigue a Leonardo Márquez y en junio consigue la rendición de la ciudad de México, un mes después entrega la ciudad de México a Benito Juárez, a quien por ley le corresponde la presidencia constitucional.

Aspiraciones a la presidencia

Es tanto el prestigio del general Porfirio Díaz que -luego de derrotar por fin al régimen imperialista e iniciar el periodo de la República Restaurada- participa en las elecciones del año de 1867 aunque sólo obtiene el treinta por ciento de la votación. En 1871 vuelve a presentarse como candidato a las elecciones y vuelve a ser derrotado por Benito Juárez.

En este momento Díaz opta por la rebelión y proclama el Plan de la Noria. A su derrota electoral se suma la derrota militar. Ante la muerte intempestiva del presidente Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada se hace cargo del gobierno, Porfirio Díaz se acoge a la amnistía que le ofrecen y se retira a Tlacotalpan, en Veracruz.

Sus aspiraciones continúan, ante la inminente reelección de Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz lanza el plan de Tuxtepec -el 10 de enero de 1876- y nuevamente se alza contra el gobierno. El plan, que se modificaría después en Palo Blanco, presenta los siguientes principios: la no reelección del presidente de la República y de los gobernadores de los estados, desconocimiento del gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, elecciones presidenciales a los dos meses de haber ocupado la capital y entrega del poder ejecutivo provisional a José María Iglesias si éste se adhiere al plan de Tuxtepec.

Los desacuerdos entre Lerdo y José María Iglesias fortalecen la posición de Díaz, en la batalla del 16 de noviembre de 1876 en Tecoac, Tlaxcala, consigue derrotar a las fuerzas lerdistas. Como José María Iglesias no acepta el Plan de Tuxtepec entonces Díaz se autodesigna presidente de la República de forma interina el 15 de febrero de 1877.

Ascenso al poder

Tras el abandono de la ciudad de México por el presidente Lerdo, Porfirio Díaz entra a la ciudad y remite al Congreso la iniciativa para la no reelección. Después de obtener el triunfo en las elecciones ocupa la presidencia constitucional por el periodo que termina en noviembre de 1880.

Salvo el periodo de 1880-1884 el general Díaz se mantuvo en el poder hasta el año de 1911, durante su largo periodo de gobierno pacificó al país, lo impulsó económicamente y se originaron algunos de los problemas políticos y sociales que lo derrocarían y que darían cauce a la Revolución Mexicana.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La Época Barroca

Acerca del término "barroco"

No se sabe con exactitud el origen del término "barroco", algunos dicen que proviene del portugués, otros aseguran que de un dialecto de Italia. Al parecer los humanistas del Renacimiento usaban esta palabra para burlarse del modo de razonar, artificioso y pedante, al que recurrían los seguidores de la escolástica, corriente filosófica que pregonaba que Dios es la fuente de toda verdad.

Como la escolástica caía en una falsa erudición -se requería conocer a fondo, casi de memoria, los textos de los Padres de la iglesia-, la palabra "barroco" llegó a ser sinónimo de pensamiento confuso e impreciso y, con el tiempo, tomaría el significado de decadente y de mal gusto.

Durante el siglo XIX el término llegó a designar algo histórico y técnico, aplicado primero a las artes -el arte barroco- y más tarde a un periodo de la historia. Seguramente, quienes vivieron en la Época Barroca jamás escucharon esa palabra.

La Época Barroca en Europa

La Época Barroca está muy relacionada con la lucha que emprendió España para defender al mundo católico de las ideas reformistas que se propagaron por Europa. Esta lucha, conocida como Contrarreforma, marcó de alguna manera al imperio español y lo colocó del lado del conservadurismo y de la intransigencia religiosa.

En un periodo en que ocurría una verdadera revolución del pensamiento, se expandía el comercio y surgían nuevas naciones, el poderoso imperio español cerró sus fronteras a las innovaciones y tuvo como objetivo principal defender la fe y la tradición católicas.

Esta postura -que pudiera parecernos contraria al progreso- así como promovió la exaltación mística de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz, otorgó un gran impulso creador a artes como la arquitectura, la pintura y las letras.

El periodo de esplendor del barroco se sitúa en el siglo XVII, pero comprende también algunos años de los siglos XVI y XVIII. Su auge fue breve en algunas regiones de Europa, aunque en la parte católica, especialmente en España, fue muy intenso y duradero

La Época Barroca en México

España, comprometida a proteger la religión católica, decidió aislar sus reinos americanos de los focos de contaminación protestante que emanaban de Europa. Esta determinación ocasionó que en la Nueva España -en general toda la América española- perdurara la escolástica y que las manifestaciones sociales, culturales y artísticas procedentes de España encontraran un suelo fértil.

Según Irving Leonard, la Nueva España del siglo XVII vio la consolidación de la cultura hispánica en  su forma más ortodoxa de sociedad semifeudal, basada en un sistema latifundista dirigido por un Estado absolutista y una iglesia estricta y, en muchos casos, arbitraria.

Sobre este sustento se fue forjando el carácter de nuestra mexicanidad. Para Jorge Alberto Manrique la máxima consecuencia del siglo barroco que vivió la Nueva España fue el criollismo, es decir, el surgimiento de un sentimiento de identificación con la tierra mexicana.

sábado, 19 de marzo de 2011

La Triple Alianza: origen del Imperio Azteca

Después de la decadencia de Tula, a finales del siglo XII, no hubo en el altiplano central de lo que hoy es México un pueblo que se convirtiera en potencia dominante. Los señoríos de Culhuacán, Xaltocan y Tenayuca tuvieron un periodo de auge, pero fueron los tepanecas en el siglo XIV, bajo el mando de Tezozómoc, quienes comenzaron a extender sus dominios más allá del valle de México.




                    La triple alianza: Texcoco, México, Tacuba
                    Códice Osuna
                    http://www.texcococultural.com/



El Imperio Tepaneca

Hacia el año 1300 d. C. los tepanecas no desempeñaban todavía un papel importante en la región, pero al poco tiempo su ciudad más importante, Azcapotzalco, le restó poder a Tenayuca.

Los mexicas -que habían fundado Tenochtitlán en 1325 d. C.- sirvieron un tiempo a Culhuacán y gracias a sus habilidades guerreras fueron ganándose el favor de los pueblos vecinos más poderosos. Cuando Azcapotzalco comenzó a dominar el valle los mexicas, además de ser tributarios, participaban en las guerras de conquista como aliados de los tepanecas.

El auge de Azcapotzalco llegó con el reinado de Tezozómoc, que pronto demostró su valor en la guerra y su talento diplomático para tratar con sus vecinos. Tezozómoc favoreció a los mexicas, junto con ellos venció a Texcoco y se adentró en el valle de Morelos y en el de Toluca.

La guerra entre tepanecas y mexicas

Al morir Tezozómoc, en el año de 1426, el imperio tepaneca entró en una profunda crisis de sucesión. Maxtla, a quien no le correspondía el trono, se alzó con el poder y una de sus acciones fue entrar en guerra con los aliados mexicas, pues consideraba que este pueblo había sido demasiado favorecido por Tezozómoc.

En Tenochtitlán había ascendido al trono Itzcóatl, "serpiente de obsidiana", quien no aceptaba de buen grado el sometimiento de los mexicas a Maxtla. Por lo tanto, en 1428 el señor de los tepanecas sitió la ciudad de Tenochtitlán.

La formación de la tripla alianza

La situación se tornó difícil para los mexicas, pues carecían de apoyo para enfrentar a los tepanecas. Para su fortuna, Nezahualcóyotl, el príncipe heredero del señorío de Texcoco, se convirtió en una opción.

Nezahualcóyotl, que era sobrino de Itzcóatl, sufría la persecución de los tepanecas. Refugiado en la montaña, lejos de su reino, supo conseguir el apoyo de pueblos del valle de Puebla, como Tlaxcala y Huexotzingo, quienes le ayudaron a recuperar su reino. Cuando Nezahualcóyotl tomó el poder en Texcoco de inmediato acudió en ayuda de los mexicas.

A la alianza entre Tenochtitlán y Texcoco se integró Tlacopan -Tacuba-, una ciudad tepaneca descontenta con el reinado de Maxtla.

Estas ciudades formaron la Triple Alianza, emprendieron la ofensiva contra Azcapotzalco hasta derrotarla. Al vencer a Maxtla, la Triple Alianza, encabezada por los mexicas, quedó como fuerza dominante del altiplano central.

Primeras conquistas de Itzcóatl

Después de triunfar sobre los tepanecas Itzcóatl reinó sobre Tenochtitlán por otros doce años. Se dedicó a implantar su dominio sobre las ciudades que habían sido tributarias de los tepanecas. Este proceso abarcó el valle de México y se extendió a la región de Cuernavaca.

Al ocurrir la muerte de Itzcóatl, en 1440, el territorio del incipiente Imperio Azteca era aproximadamente igual al que en su momento tuvieron los tepanecas.

jueves, 3 de marzo de 2011

El Tratado de Guadalupe Hidalgo

Luego de dos años de confrontación bélica y con las tropas estadounidenses ocupando la ciudad de México, el 2 de febrero de 1848, en la villa de Guadalupe Hidalgo, cerca de la capital, se firmó un tratado de paz, amistad y límites entre México y Estados Unidos. Con la firma de este tratado se daba fin a un conflicto que cambió para siempre la geografía de México, nuestro país perdió más de la mitad del territorio heredado de la época virreinal.



                                      Tratado de Guadalupe
                                      http://www.pbs.org/

Primeras negociaciones

En junio de 1847 llegó a la ciudad de Xalapa, en donde se encontraban las tropas del general Scott, Nicholas P. Trist, comisionado por el gobierno de Washington para negociar la paz.

Entre agosto y septiembre de 1847 se pactó un cese de hostilidades y se dieron las primeras pláticas con Trist, pero ante las exigencias estadounidenses no se llegó a ningún acuerdo. La guerra se reanudó y el día 15 de septiembre la bandera de Estados Unidos ondeaba en Palacio Nacional. Santa Anna renunció a la presidencia y el Congreso se trasladó a Querétaro. Por ley, el cargo de presidente de la república recayó en Manuel de la Peña y Peña.

Se reanudan la pláticas

En Estados Unidos se había creado un movimiento que pretendía la anexión de todo México, el presidente expansionista James K. Polk ordenó a Trist volver a Washington por nuevas instrucciones. Sin embargo, el comisionado -que no creía conveniente, para su país, la anexión total- retrasó su vuelta argumentando que las pláticas ya estaban adelantadas.

Conscientes de la situación, los comisionados mexicanos -Bernardo Couto, Luis G. Cuevas y Luis Atristáin- estaban dispuestos a hacer más concesiones que en las primeras negociaciones. Las pláticas se reanudaron el 2 de enero de 1848 y un mes después se firmaría el Tratado en la villa de Guadalupe.

Puntos relevantes del Tratado de Guadalupe

El Tratado consiste en 23 artículos, entre los acuerdos se destacan los siguientes:

  • Se restablece la paz entre los dos países, se desbloquean los puertos mexicanos y se fija un plazo para retirar las tropas estadounidenses de territorio nacional.
  • Se establece la frontera, se acepta que el Río Bravo del Norte es el límite con Texas. Hacia el Pacífico, la frontera se ubica al sur del puerto de San Diego.
  • Se da libertad a los ciudadanos mexicanos de los territorios perdidos para elegir nacionalidad.
  • Se garantizan los derechos de los mexicanos en los territorios anexionados
  • El gobierno de Estados Unidos se compromete a resguardar la frontera para evitar el paso de tribus nómadas a México
  • Se determina el pago de 15 millones de dólares a México.

Reacciones en ambos países

El Tratado fue recibido en marzo por el presidente Polk, quien no ocultó su desilusión, pues sus pretensiones iban mucho más allá de lo conseguido. El documento se envió al Congreso y éste lo aceptó con algunas modificaciones. 

En México, Manuel de la Peña y Peña dio a conocer el Tratado -para su ratificación- hasta el mes de mayo, cuando se reunió el nuevo Congreso. Aunque hubo muchas opiniones en contra y muchas deliberaciones el presidente hizo ver a los congresistas que a pesar de las inmensas pérdidas el país había logrado sobrevivir.

lunes, 28 de febrero de 2011

De la invasión norteamericana al Segundo Imperio

A mediados del siglo XIX México aún no encontraba una forma de gobierno estable y transitaba por una senda llena de desgracias. El peor desastre de todos fue, sin duda, la derrota militar -en una guerra por demás injusta- ante los Estados Unidos que significó la pérdida de más de la mitad del territorio nacional. Tendrían que pasar varios años, y muchas más dificultades, para que México pudiera encontrar el rumbo como nación.

Esta es una sinopsis del camino que recorrió el país entre la guerra con Estados Unidos y la caída del  Imperio de Maximiliano.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo

El 2 de febrero de 1848 se firmó en la villa de Guadalupe el tratado por el cual México cedía más de la mitad de su territorio a los Estados Unidos. México estuvo a punto de desaparecer como nación independiente, pues en el país vecino existía un sector que deseaba la anexión total. Los años que siguieron fueron de desaliento, de continuos problemas internos y de nuevos intentos separatistas, por fortuna fallidos.

Nueva oleada de problemas internos

Firmada la paz con Estados Unidos, el Congreso designó a José Joaquín Herrera como presidente constitucional. La calma no duró mucho, surgieron movimientos en varias partes del país que fueron sofocados por el gobierno. Al terminar su gestión Herrera entregó el poder a Mariano Arista, quien debió contener un intento separatista en el estado de Tamaulipas. A mediados de 1852 surgió un movimiento revolucionario en Guadalajara que tomó fuerza y que tenía como finalidad poner una vez más en el poder a Antonio López de Santa Anna. La rebelión consiguió la renuncia de Arista y la designación de un gobierno provisional.

La dictadura de Santa Anna

En abril de 1853 Santa Anna entra en la ciudad de México y asume la presidencia del país. Con el apoyo inicial de los conservadores instaura un gobierno centralista que pronto se vuelve dictatorial. A fines de año expidió un decreto en el que se informa que el presidente gobernará con facultades omnímodas por tiempo indefinido y que se le dará el tratamiento de Alteza Serenísima. El gobierno de Santa Anna es tan despótico que en menos de un año el presidente es repudiado hasta por los conservadores que lo llevaron al poder.

La rebelión de Ayutla y la Constitución de 1857

En marzo de 1854 surge el plan de Ayutla, encabezado por Juan Álvarez, y al que se adhieren los opositores al dictador. Al año siguiente Santa Anna se ve forzado a abandonar la presidencia y Álvarez es nombrado presidente interino. Benito Juárez y otros liberales son partidarios de aplicar varias medidas reformistas, lo cual culminará, después de la expedición de algunas leyes, con la promulgación de la Constitución de 1857, de tendencia liberal.

La reacción conservadora, la guerra de Tres Años

La aplicación de la nueva Constitución provocó la reacción de la iglesia y el partido conservador. El presidente Comonfort -del partido moderado- se vio obligado a suspender la aplicación de algunos artículos de la nueva ley. La reacción expide el Plan de Tacubaya desconociendo la Constitución de 1857.

La adhesión de Comonfort al Plan de Tacubaya ocasiona que la presidencia constitucional recaiga en Benito Juárez, quien sale de la ciudad de México y establece un gobierno itinerante. Al mismo tiempo existe un gobierno conservador en la ciudad de México. Después de tres años de lucha el gobierno liberal de Juárez consigue la victoria sobre los conservadores.

La invasión francesa y la instauración del Imperio de Maximiliano.

La suspensión de pagos decretada por Juárez puso al país al borde de una nueva invasión, Inglaterra, España y Francia enviaron una flota para exigir el pago de la deuda. Juárez logró concertar un arreglo con las potencias europeas, pero los franceses, aliados con el partido conservador, desconocieron los acuerdos y comenzaron a penetrar en territorio mexicano.

Entonces comenzó una guerra entre mexicanos y franceses. Francia tenía el objetivo de consolidar una monarquía en nuestro país. Maximiliano y Carlota arribaron a México, el imperio se estableció pero, como sabemos, después de varios años de lucha los mexicanos lograron derrotar a las fuerzas imperiales y el emperador Maximiliano terminó sus días fusilado en el Cerro de la Campanas en Querétaro.

En sólo unos cuantos años, de la firma del tratado de Guadalupe Hidalgo, en 1848, a la victoria sobre el imperio de Maximiliano, en 1867, México tuvo que enfrentar una serie interminable de problemas. Gracias a la acción de una nueva generación de mexicanos fue posible salir adelante, la unidad nacional era ya un hecho.

martes, 15 de febrero de 2011

El arribo de los mexicas al valle de México

Los mexicas aparecieron por primera vez en el valle de México a mediados del siglo XIII. Según las crónicas, ellos fueron la última de varias tribus nahuas que salieron de las Siete Cuevas, en las cercanías de Aztlán.


                                         Aztlán
                                        (aztlan.org.mx)


El origen de los mexicas

No hay un acuerdo sobre la localización de las míticas Siete Cuevas y de Aztlán. Se considera que se hallan al norte, algunos los ubican en Nuevo México, Estados Unidos, otros en Zacatecas y otros más en Nayarit.

Paul Kirchhoff ha propuesto que Aztlán se ubica al sur del estado de Guanajuato, a la orilla de la laguna de Yuriria, en una zona de Mesoamerica, colindante con la región chichimeca, que en un tiempo fue de influencia tolteca.

La emigración mexica hacia el sur

No se sabe mucho acerca de la migración mexica hacia el altiplano central. Las fuentes dicen que estuvieron unos años en un lugar llamado Coatepec, cerca de la ciudad de Tula, abandonada entonces. Fue en el cerro de Coatepec en donde nació el principal dios de los mexicas, Huitzilopochtli, "el colibrí de la izquierda".

Después de vagabundear por muchos años y de sufrir penalidades los mexicas -siempre dirigidos por su dios- se establecieron en Chapultepec, esto fue hacia el años 1250 D. C. Chapultepec no sería el hogar permanente de la tribu, pues debido a su salvajismo fueron expulsados por sus vecinos y llevados como cautivos a Culhuacán una de las principales ciudades de la época.

Los de Culhuacán les concedieron tierras a los mexicas en Tizapán, un inhóspito lugar alejado de su ciudad y, aprovechando su pericia en el aspecto militar, se sirvieron de ellos como mercenarios en una guerra que tuvieron contra Xochimilco.

Llegó el día en que su dios les dijo que debían abandonar Culhuacán y que continuaran su peregrinar por el lago de Texcoco, También les dijo que se asentaran en donde encontraran un águila sobre un nopal devorando a una serpiente.

Cuando los mexicas encontraron la señal, en un islote, se detuvieron y ahí fundaron la ciudad de Tenochtitlán. Según la tradición esto ocurrió en 1325, pero los historiadores consideran que fue unos veinte años después.

domingo, 13 de febrero de 2011

El inicio de la Revolución Mexicana

Aunque había suficientes causas económicas y sociales capaces de desencadenar una revolución en México, ésta comenzó por motivos políticos.

Francisco I. Madero se convirtió en el opositor de Porfirio Díaz en las elecciones presidenciales de 1910, organizó el Partido Antirreeleccionista y recorrió el país en campaña electoral. Cuando llegó a San Luis Potosí fue arrestado por "conato de rebelión". Pasadas las elecciones, en las que resultó ganador Porfirio Díaz, fue dejado en libertad, aunque debía permanecer arraigado en San Luis.



                                               Francisco I. Madero


Dispuesto a la lucha, Madero rompió el arraigo y escapó a los Estados Unidos. Refugiado en San Antonio, Texas -junto con algunos seguidores- preparó el Plan de San Luis, que daría el primer fundamento ideológico de la Revolución Mexicana.

Proclamas del Plan de San Luis

  • Se declaran nulas las elecciones de 1910 y, por lo tanto, se desconoce el gobierno de Porfirio Díaz.
  • Se declara el principio de no reelección.
  • Madero asume la presidencia provisional  hasta que sea posible realizar elecciones.
  • Se revisarán los despojos sufridos por los auténticos propietarios -los campesinos- a raíz de la Ley de terrenos baldíos.
  • El día 20 de noviembre de 1910, a las seis de la tarde, los ciudadanos mexicanos tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan al país.

Inicio de la revolución maderista

El régimen de Díaz se movilizó oportunamente y el día señalado no hubo incidentes de importancia, de hecho, el propio Madero no logró traspasar la frontera. En algunas ciudades las insurrecciones fueron descubiertas, como fue el caso de Aquiles Serdán y sus hermanos, que fueron abatidos en Puebla dos días antes de la fecha anunciada.

A pesar de las primeras dificultades, para fines de año la insurrección ha tomado forma en los estados del norte del país -Chihuahua, Sonora, Durango y Sinaloa-, destacando la acción de Pascual Orozco.

En los primeros meses de 1911 el movimiento está muy extendido en el norte y se ha propagado hacia el sur, Emiliano Zapata se ha levantado en Morelos y hay núcleos revolucionarios en gran parte de México. Aunque parezca increíble, el triunfo maderista está a la vista.

lunes, 7 de febrero de 2011

La fase armada de la Revolución Mexicana

La fase armada de la Revolución Mexicana comprende desde sus inicios, en 1910, hasta el triunfo del Constitucionalismo, en 1917. Se distingue por el rápido triunfo de los maderistas sobre el régimen de Porfirio Díaz y por las desavenencias que surgieron entre los principales líderes revolucionarios, lo cual llevó al país al caos.

En esos años, de la paz porfiriana el país pasó a la inestabilidad política, a la guerra civil y a la bancarrota económica y, por si los problemas internos fueran pocos, Estados Unidos ocupó el puerto de Veracruz.




                                          El Maderismo

Estas son las etapas que presenta esta fase:

La revolución maderista (nov, 1910- may, 1911)

La revolución se inaugura con Madero, quien con el Plan de San Luis desconoce a Porfirio Díaz. El movimiento de Madero toma fuerza principalmente en el norte del país, en unos cuanto meses derrota al ejército federal y Porfirio Díaz se ve obligado a dejar la presidencia. Sin embargo, Madero acepta que Francisco León de la Barra asuma la presidencia provisional.

Presidencia constitucional de Francisco I. Madero (nov, 1911-feb,1913)

Al triunfar en las elecciones se cree que Madero pondrá en práctica los cambios que había prometido. Comete el error de rodearse de personas allegadas al régimen anterior y licencia al ejército que lo llevó al poder. Poco a poco algunos líderes revolucionarios se distancian de él.

Emiliano Zapata proclama el Plan de Ayala (nov, 1911) y se pone nuevamente en pie de lucha. Madero va perdiendo adeptos en tanto que la cotrarrevolución de Félix Díaz y Bernardo Reyes toma fuerza. Pascual Orozco, uno de los principales generales maderistas se une al Plan de Santa Rosa (ene, 1912)

Asesinato de Madero y ascenso de Victoriano Huerta

Madero y Pino Suárez, que han perdido todo el apoyo, son traicionados. La contrarrevolución ha tomado fuerza. Los días de su prisión y muerte se conocen como La Decena Trágica (feb, 1913). Victoriano Huerta asume la presidencia (feb de 1913- ago de 1914) y se convierte en dictador al disolver el Congreso.

Surge el Constitucionalismo

Venustiano Carranza desconoce a Huerta y proclama el Plan de Guadalupe, se designa Primer Jefe del ejército constitucionalista y encargado del poder ejecutivo hasta que se pueda elegir a un nuevo presidente constitucional. El plan es secundado en varios estados del país (mar, 1913).

También, Francisco Villa retoma las armas y se levanta en Chihuahua, aunque pronto se observa que no sigue del todo a Carranza. Las fuerzas constitucionalistas derrotan a Huerta (14 ago, 1914).

La Convención de Aguascalientes

Tanto Emiliano Zapata como Francisco Villa rompen con el Primer Jefe. Otros líderes tratan de buscar la conciliación y se organiza una convención con el fin de llegar a un arreglo entre los tres principales líderes revolucionarios.

El 10 de octubre de 1914 los convencionistas inician pláticas en Aguascalientes y designan presidente provisional a Eulalio Gutiérrez, sin embargo, Carranza desconoce el  gobierno emanado de la Convención y establece su gobierno en Veracruz (26 nov, 1914).

Por su parte, la Convención se traslada a la ciudad de México y Eulalio Gutiérrez trata de gobernar. Las desavenencias entre Villa y Zapata son notorias. Se nombra a Roque González Garza presidente provisional. Las fuerzas de Carranza se van imponiendo hasta que toman la ciudad de México (2 ago, 1915). La Convención se disuelve definitivamente el 6 de marzo de 1916.

Triunfo del Constitucionalismo

Venustiano Carranza convoca a un Congreso Constituyente (14 sep, 1916). El Congreso sesiona del 20 de  noviembre de 1916 al 31 de enero de 1917. El Primer Jefe proclama la nueva Constitución de México el 5 de febrero de 1917. Venustiano Carranza triunfa en las elecciones y toma posesión el 1 de mayo de 1917.


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lunes, 31 de enero de 2011

Introducción a la Revolución Mexicana

La Revolución Mexicana es un fenómeno de grandes magnitudes, a continuación se exponen algunos conceptos básicos a tener en cuenta al momento de iniciar su estudio.

La Revolución como hecho histórico o como ideología

La Revolución Mexicana es un acontecimiento trascendental -como lo son la conquista de Tenochtitlán, por Hernán Cortés, o la guerra de Independencia- en la historia de México. Su importancia es de tal magnitud que también cumple funciones ideológicas. De hecho, Héctor Aguilar Camín la llama "la mayor hazaña ideológica de la historia de México".

Por lo tanto, conviene estar consciente de esta situación y saber separar el estudio de la Revolución -como un hecho histórico- de la función ideológica que ha cumplido a través del tiempo. En todo caso, la carga ideológica del movimiento puede ser también objeto de estudio.

La Bola

Cuando se inicia el estudio de la Revolución Mexicana es común que se nos presente como un fenómeno sin pies ni cabeza. Es preciso recordar que cuando ocurría el movimiento un gran sector de la sociedad no alcanzaba a comprender los motivos por los que luchaba cada facción en particular.

Había mucha gente que se sumaba al movimiento sin tener una idea clara de lo que éste significaba. La Revolución se convirtió en la Bola, que equivale a decir que era algo indefinido o confuso. Era un torbellino que arrasaba con el antiguo orden y que ponía uno nuevo de inmediato. Por lo mismo, muchos participaban para obtener beneficios personales.  

Las etapas de la Revolución

La Revolución tiene una fecha de inicio -el 20 de noviembre de 1910- anunciada por Francisco I. Madero. Sin embargo, no tiene una fecha de terminación. No sólo comprende la fase armada, sino que va más allá, incluye varios periodos presidenciales en los que -se supone- se realizaron los cambios y las reformas que se obtuvieron con el triunfo del movimiento. 

Para simplificar su estudio se recomienda esta división:

  • Fase armada, de 1910 hasta la Constitución de 1917.
  • Fase de los caudillos, los periodos de Carranza, Obregón y Calles. El país debe ser pacificado, se deben controlar las facciones que aún están en pie de lucha.
  • Fase constructiva, inicia con el periodo de Lázaro Cárdenas y se extiende por un tiempo no muy preciso.

Son varias revoluciones

La Revolución Mexicana no es un conjunto unitario, no es una sola guerra o una sola revolución. Al contrario, en el movimiento encontramos varias revoluciones: la de Madero, la de Zapata, la de Villa, la de Carranza, etc.

La existencia de varias revoluciones nos lleva a la aceptación de que podían existir varios caudillos y que cada uno representaba una facción diferente que podía establecer alianzas con otra facción y luego, de ser necesario, romper -y pelear- con ella.

La revolución es un producto nacional

Es decir, fue hecha por mexicanos, de ahí su valor ideológico. También por eso, cuando los acontecimientos se salgan de toda lógica debemos recordar que la hicieron mexicanos que piensan como mexicanos.

martes, 11 de enero de 2011

La alianza entre Hernán Cortés y Tlaxcala

Es muy conocida en la historia de la conquista de México la alianza que los tlaxcaltecas establecieron con los conquistadores españoles para emprender la guerra contra las fuerzas del imperio mexicano. Un poco menos conocido es que los tlaxcaltecas, en un principio, negaron la entrada a los españoles a su territorio y tuvieron grandes batallas contra ellos.

La confederación de Tlaxcala

Tlaxcala no era un pueblo tributario del imperio azteca, era una confederación de varios señoríos que luchaban unidos para defenderse de los ataques de los mexicas. Los señoríos de Tlaxcala eran Tizatlan, Ocotelulco, Tepetícpac y Quiahuixtlan. En los tiempos de la conquista los señores más influyentes eran Maxixcatzin, de Ocotelulco, y Xicoténcatl el viejo, de Tizatlan.

Se cree que los aztecas nunca sometieron a Tlaxcala para que sus guerreros jóvenes tuvieran un enemigo cercano con el cual combatir. Los tlaxcaltecas vivían en continuo estado de guerra y con ciertas privaciones, su territorio estaba rodeado por los aliados o tributarios de los mexicas, no usaban productos como la sal o el algodón, pues estaban impedidos de comerciar con otros pueblos.

La oferta de paz de Hernán Cortés

Cuando los españoles inician el ascenso, de la costa hacia el altiplano central, deciden -a propuesta de sus primeros aliados, los cempoaltecas- pasar por territorio tlaxcalteca para tratar de concertar una alianza en contra de los mexicanos. Cortés envía unos mensajeros cempoaltecas con el encargo de comunicar a los señores de Tlaxcala su deseo de pasar por sus tierras. Les escribe una carta -aunque sabía que no la entenderían- y les envía un regalo -un chapeo (sombrero) de Flandes. Pasan los días y los mensajeros no regresan con la respuesta, entonces, cuando Cortés decide penetrar a tierras de Tlaxcala se le considera como un invasor.

Las batallas entre Hernán Cortés y los tlaxcaltecas 

La propuesta de paz de Hernán Cortés resultaba sospechosa a los tlaxcaltecas, era muy extraño que un extranjero que se presentara en son de paz y con una posible propuesta de alianza contra los mexicanos estuviera acompañado precisamente por algunos señores de los mexicanos. 

Después de una primera batalla de reconocimiento -al parecer primero enviaron a un contingente otomí- las fuerzas al mando de Xicoténcatl el Joven hacen frente a los españoles. Por la superficie del terreno los caballos de Cortés no pueden desempeñarse bien, en tanto que las fuerzas de Tlaxcala atrapan y logran dar muerte a un caballo -la yegua de Morón, un soldado. Al parecer, Xicoténcatl deseaba demostrar que los caballos -los llamaban venados en su idioma- eran sólo animales domésticos, cosa que logró. Esta batalla sucedió el 2 de septiembre de 1519 y se conoce como la batalla de Tzompantzinco.

Tres días después ocurre otra batalla, los tlaxcaltecas han logrado conjuntar un ejército de cincuenta mil guerreros, pero, por diferencias entre los diferentes mandos, no todos combaten, lo cual es una ayuda para los españoles.

La concertación de la paz

Después de esto y ante el fracaso de un intento de ataque sorpresa, los tlaxcaltecas deciden entablar pláticas con Hernán Cortés. Cuando esto ocurre, según la crónica de Bernal Díaz, los españoles están exhaustos y desmoralizados. El senado de Tlaxcala envía una embajada al campamento español y se le invita a entrar en una de las ciudades principales para ser recibido por los máximos dirigentes de la confederación tlaxcalteca.

Días después Hernán Cortés entra a Tizatlan y se pacta la alianza, los señores de Tlaxcala entregan algunas de sus hijas a Hernán Cortés, quien a su vez las entrega como esposas a sus principales capitanes.

Después de esto, Hernán Cortés y un contingente tlaxcalteca inician su camino hacia Tenochtitlán, toman la dirección de Cholula, una ciudad aliada de los mexicanos.

sábado, 8 de enero de 2011

Hernán Cortés y la conquista de México

Mucho se ha escrito acerca de la conquista del imperio mexica por Hernán Cortés. Un pequeño contingente de alrededor de quinientos hombres buscando fortuna, con armamento superior, fue capaz de vencer al ejército, a los ejércitos, más bien, del emperador Moctezuma.



                                              Hernán Cortés

Ante la victoria la personalidad del conquistador resalta en primer lugar. Sus innegables aptitudes, de las que se valió para vencer a un imperio poderoso, le han impedido estar en gracia con quienes después han habitado la tierra mexicana. Por razones que parecen obvias Hernán Cortés no deslumbra a los mexicanos, ni de la actualidad ni de cualquier época anterior.

El sentir general es que la conquista fue una masacre de la que Cortés es el máximo, si no es que el único, responsable. Sus decisiones -como el hundimiento de sus naves o la matanza de Cholula- drásticas  siempre fueron en pos de un objetivo: derrotar las fuerzas del imperio mexica y tomar posesión de las tierras nuevas en nombre del monarca español. Ese objetivo, o la insaciable sed de oro, vienen a ser, por el momento, la misma cosa.

Es natural pensar que la conquista de la tierra y el sometimiento de los pueblos indígenas a manos de los españoles era algo inevitable dado que, tecnológicamente, Europa superaba a las culturas mesoamericanas. Hasta la fecha, la rapidez y la prestancia con que ocurrió la conquista no deja de causar asombro.

Entre 1519 y 1521 se consumó el triunfo de los conquistadores, nunca hubo marcha atrás, nunca hubo indecisiones, la marcha de la costa hacia el altiplano no tuvo inconveniente alguno para Cortés y sus hombres -la guerra con Tlaxcala fue determinante porque Cortés, en lugar de ser derrotado, salió más fuerte de ella. Sólo hubo un tropiezo, la huida y derrota en la Noche Triste. Después de ello los españoles se recuperan y planean su estrategia de contraataque en Tlaxcala.

Pero si Cortés tenía más de un motivo para perseguir la victoria, los mexicas tenían mucho trabajo hecho para propiciar su derrota. El peso de las imposiciones que aplicaban a sus súbditos estaban en el mismo lado de la balanza que los motivos del ambicioso conquistador. Como contrapeso a todo esto los aztecas sólo tenían sus armas, sus dioses y su clase dirigente.

Pero las armas eran inferiores a las de los extranjeros, los dioses equivocaron la estrategia porque pedían la sangre del enemigo, no su aniquilamiento -como hubiera sido lo lógico- y la clase dirigente creía en el regreso de Quetzalcóatl, el dios blanco y barbado que prometió regresar cuando se embarcó en Coatzacoalcos en un tiempo mítico.

Definitivamente no tenemos por qué ser partidarios de los métodos de Cortés, en cambio, deberíamos tener el ánimo para comprenderlo en su contexto y en su época. Como también deberíamos tener el ánimo para entender que entre las causas de la derrota mexicana hay elementos cuyo peso es mucho más grande que toda la fuerza que puedan representar quinientos aventureros mejor armados -armados hasta con sus enfermedades- cuyo objetivo era rescatar oro a cambio de piedras verdes.