viernes, 23 de marzo de 2012

El imperio de Agustín de Iturbide

Se conoce como Imperio Mexicano, o Primer Imperio, al gobierno instaurado por Agustín de Iturbide luego de haber conseguido la independencia de México en 1821.




                                 Agustín de Iturbide
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Gestación del Imperio Mexicano

Desde la proclamación del Plan de Iguala, el 24 de febrero de 1821, Iturbide proponía una forma de gobierno monárquica constitucional, como era usual en las naciones europeas. El plan contemplaba que el trono de México se ofreciera al monarca español Fernando VII o, en caso de no aceptar, a uno de sus hermanos. 

En los Tratados de Córdoba, firmados entre Agustín de Iturbide y Juan O´Donojú, último virrey de la Nueva España, se incluyó una cláusula que establecía que el trono de México podía ser ofrecido a alguien ajeno a cualquier casa imperial europea. Esto sólo sería en el caso de que ningún miembro de la familia de los Borbones aceptara la corona mexicana.

Después de entrar a la ciudad de México, al frente del ejército de las "Tres Garantías", el 27 de septiembre de 1821, Iturbide procedió a cumplir con los compromisos contraídos en el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba. Se nombró la Junta Provisional Gubernativa, que a su vez designó una Regencia que se encargaría del poder ejecutivo hasta en tanto se designara a un monarca.

El camino para que Iturbide se convirtiera en emperador quedó abierto cuando, desde España, llegó la noticia de que se declaraban nulos los Tratados de Córdoba. España no reconocía la independencia de México y, por consecuencia, no aceptaba la corona. Esta noticia llegó unos días antes de la instauración del Congreso Constituyente.

Iturbide fue respectivamente presidente de la Junta Provisional Gubernativa y de la Regencia. Por su prestigio entre la milicia, y su popularidad ante las masas, era un candidato a gobernar el país, por lo que al recibirse la negativa española lo natural era su ascenso al trono del naciente imperio.

El 18 de mayo de 1822 -al parecer en un acto concertado- el sargento Pío Marcha exaltó a la tropa a proclamar monarca a Agustín de Iturbide, la acción fue secundada por el pueblo.

En una sesión del Congreso abarrotada por una exaltada multitud, los diputados ratificaron la proclamación y, el 21 de mayo, Agustín I fue coronado emperador del Imperio Mexicano.


La oposición a Iturbide

Antes de ser emperador, Iturbide gobernaba como regente, por lo que estaba consciente de los graves problemas económicos que padecía el país, las finanzas públicas estaban exhaustas, no se recaudaban suficientes impuestos y muchos capitales españoles habían emigrado.

En lo político las cosas no estaban mejor, aunque el Plan de Iguala unió a las clases altas criollas, a los jefes realistas e insurgentes, al alto clero y a los propietarios, no pugnó por realizar ningún cambio importante con respecto al régimen colonial. Al contrario, apoyaba la tradición ante los cambios que pretendían imponer miembros de la clase media que se estaban impregnando de ideas liberales y republicanas a través de la acción de las logias masónicas.

Esta situación favoreció el surgimiento de una fuerte oposición contra Iturbide. Desde antes de la instauración del Congreso ya existían varias facciones políticas que se hicieron evidentes al entrar éste en funciones el 24 de febrero de 1822.

Los congresistas se dividían en tres facciones: los partidarios de Iturbide o iturbidistas, los borbonistas, partidarios de la casa real española aun cuando ésta había rechazado enviar un monarca, y los republicanos, que tenían la esperanza de implantar un régimen republicano.


Caída del imperio

Entre noviembre de 1821 y marzo de 1823 hubo varios movimientos en contra de Agustín de Iturbide. A principios de 1822 ocurrió un intento de contrarrevolución, José Dávila, gobernador de los españoles refugiados en San Juan de Ulúa se rebeló, aunque fue derrotado por el general Anastasio Bustamante.

El Congreso también entró en conflicto con el régimen imperial. Temeroso de una conspiración de diputados borbonistas y republicanos, Iturbide encarceló a varios representantes y el 31 de octubre de 1822 emitió el decreto de disolución de la representación popular.

El golpe decisivo al imperio lo inició Antonio López de Santa Anna el 2 de diciembre de 1822. Se levantó en armas solicitando la reinstalación del Congreso y, además, desconociendo al emperador. El mariscal Echavarri, que fue enviado al frente de 3000 soldados imperiales para reducir a Santa Anna, pactó con los alzados y proclamó el Plan de Casa Mata el 1 de febrero de 1823.

El emperador fue perdiendo el apoyo de las provincias y, con la balanza a favor de la causa republicana, el Congreso fue reinstalado. En marzo de 1823 Iturbide se vio obligado a abdicar, el Congreso invalidó el nombramiento de emperador y derogó tanto el Plan de Iguala como los Tratados de Córdoba, terminando así el breve periodo imperial.



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