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martes, 15 de febrero de 2011

El arribo de los mexicas al valle de México

Los mexicas aparecieron por primera vez en el valle de México a mediados del siglo XIII. Según las crónicas, ellos fueron la última de varias tribus nahuas que salieron de las Siete Cuevas, en las cercanías de Aztlán.


                                         Aztlán
                                        (aztlan.org.mx)


El origen de los mexicas

No hay un acuerdo sobre la localización de las míticas Siete Cuevas y de Aztlán. Se considera que se hallan al norte, algunos los ubican en Nuevo México, Estados Unidos, otros en Zacatecas y otros más en Nayarit.

Paul Kirchhoff ha propuesto que Aztlán se ubica al sur del estado de Guanajuato, a la orilla de la laguna de Yuriria, en una zona de Mesoamerica, colindante con la región chichimeca, que en un tiempo fue de influencia tolteca.

La emigración mexica hacia el sur

No se sabe mucho acerca de la migración mexica hacia el altiplano central. Las fuentes dicen que estuvieron unos años en un lugar llamado Coatepec, cerca de la ciudad de Tula, abandonada entonces. Fue en el cerro de Coatepec en donde nació el principal dios de los mexicas, Huitzilopochtli, "el colibrí de la izquierda".

Después de vagabundear por muchos años y de sufrir penalidades los mexicas -siempre dirigidos por su dios- se establecieron en Chapultepec, esto fue hacia el años 1250 D. C. Chapultepec no sería el hogar permanente de la tribu, pues debido a su salvajismo fueron expulsados por sus vecinos y llevados como cautivos a Culhuacán una de las principales ciudades de la época.

Los de Culhuacán les concedieron tierras a los mexicas en Tizapán, un inhóspito lugar alejado de su ciudad y, aprovechando su pericia en el aspecto militar, se sirvieron de ellos como mercenarios en una guerra que tuvieron contra Xochimilco.

Llegó el día en que su dios les dijo que debían abandonar Culhuacán y que continuaran su peregrinar por el lago de Texcoco, También les dijo que se asentaran en donde encontraran un águila sobre un nopal devorando a una serpiente.

Cuando los mexicas encontraron la señal, en un islote, se detuvieron y ahí fundaron la ciudad de Tenochtitlán. Según la tradición esto ocurrió en 1325, pero los historiadores consideran que fue unos veinte años después.

domingo, 13 de febrero de 2011

El inicio de la Revolución Mexicana

Aunque había suficientes causas económicas y sociales capaces de desencadenar una revolución en México, ésta comenzó por motivos políticos.

Francisco I. Madero se convirtió en el opositor de Porfirio Díaz en las elecciones presidenciales de 1910, organizó el Partido Antirreeleccionista y recorrió el país en campaña electoral. Cuando llegó a San Luis Potosí fue arrestado por "conato de rebelión". Pasadas las elecciones, en las que resultó ganador Porfirio Díaz, fue dejado en libertad, aunque debía permanecer arraigado en San Luis.



                                               Francisco I. Madero


Dispuesto a la lucha, Madero rompió el arraigo y escapó a los Estados Unidos. Refugiado en San Antonio, Texas -junto con algunos seguidores- preparó el Plan de San Luis, que daría el primer fundamento ideológico de la Revolución Mexicana.

Proclamas del Plan de San Luis

  • Se declaran nulas las elecciones de 1910 y, por lo tanto, se desconoce el gobierno de Porfirio Díaz.
  • Se declara el principio de no reelección.
  • Madero asume la presidencia provisional  hasta que sea posible realizar elecciones.
  • Se revisarán los despojos sufridos por los auténticos propietarios -los campesinos- a raíz de la Ley de terrenos baldíos.
  • El día 20 de noviembre de 1910, a las seis de la tarde, los ciudadanos mexicanos tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente gobiernan al país.

Inicio de la revolución maderista

El régimen de Díaz se movilizó oportunamente y el día señalado no hubo incidentes de importancia, de hecho, el propio Madero no logró traspasar la frontera. En algunas ciudades las insurrecciones fueron descubiertas, como fue el caso de Aquiles Serdán y sus hermanos, que fueron abatidos en Puebla dos días antes de la fecha anunciada.

A pesar de las primeras dificultades, para fines de año la insurrección ha tomado forma en los estados del norte del país -Chihuahua, Sonora, Durango y Sinaloa-, destacando la acción de Pascual Orozco.

En los primeros meses de 1911 el movimiento está muy extendido en el norte y se ha propagado hacia el sur, Emiliano Zapata se ha levantado en Morelos y hay núcleos revolucionarios en gran parte de México. Aunque parezca increíble, el triunfo maderista está a la vista.

lunes, 7 de febrero de 2011

La fase armada de la Revolución Mexicana

La fase armada de la Revolución Mexicana comprende desde sus inicios, en 1910, hasta el triunfo del Constitucionalismo, en 1917. Se distingue por el rápido triunfo de los maderistas sobre el régimen de Porfirio Díaz y por las desavenencias que surgieron entre los principales líderes revolucionarios, lo cual llevó al país al caos.

En esos años, de la paz porfiriana el país pasó a la inestabilidad política, a la guerra civil y a la bancarrota económica y, por si los problemas internos fueran pocos, Estados Unidos ocupó el puerto de Veracruz.




                                          El Maderismo

Estas son las etapas que presenta esta fase:

La revolución maderista (nov, 1910- may, 1911)

La revolución se inaugura con Madero, quien con el Plan de San Luis desconoce a Porfirio Díaz. El movimiento de Madero toma fuerza principalmente en el norte del país, en unos cuanto meses derrota al ejército federal y Porfirio Díaz se ve obligado a dejar la presidencia. Sin embargo, Madero acepta que Francisco León de la Barra asuma la presidencia provisional.

Presidencia constitucional de Francisco I. Madero (nov, 1911-feb,1913)

Al triunfar en las elecciones se cree que Madero pondrá en práctica los cambios que había prometido. Comete el error de rodearse de personas allegadas al régimen anterior y licencia al ejército que lo llevó al poder. Poco a poco algunos líderes revolucionarios se distancian de él.

Emiliano Zapata proclama el Plan de Ayala (nov, 1911) y se pone nuevamente en pie de lucha. Madero va perdiendo adeptos en tanto que la cotrarrevolución de Félix Díaz y Bernardo Reyes toma fuerza. Pascual Orozco, uno de los principales generales maderistas se une al Plan de Santa Rosa (ene, 1912)

Asesinato de Madero y ascenso de Victoriano Huerta

Madero y Pino Suárez, que han perdido todo el apoyo, son traicionados. La contrarrevolución ha tomado fuerza. Los días de su prisión y muerte se conocen como La Decena Trágica (feb, 1913). Victoriano Huerta asume la presidencia (feb de 1913- ago de 1914) y se convierte en dictador al disolver el Congreso.

Surge el Constitucionalismo

Venustiano Carranza desconoce a Huerta y proclama el Plan de Guadalupe, se designa Primer Jefe del ejército constitucionalista y encargado del poder ejecutivo hasta que se pueda elegir a un nuevo presidente constitucional. El plan es secundado en varios estados del país (mar, 1913).

También, Francisco Villa retoma las armas y se levanta en Chihuahua, aunque pronto se observa que no sigue del todo a Carranza. Las fuerzas constitucionalistas derrotan a Huerta (14 ago, 1914).

La Convención de Aguascalientes

Tanto Emiliano Zapata como Francisco Villa rompen con el Primer Jefe. Otros líderes tratan de buscar la conciliación y se organiza una convención con el fin de llegar a un arreglo entre los tres principales líderes revolucionarios.

El 10 de octubre de 1914 los convencionistas inician pláticas en Aguascalientes y designan presidente provisional a Eulalio Gutiérrez, sin embargo, Carranza desconoce el  gobierno emanado de la Convención y establece su gobierno en Veracruz (26 nov, 1914).

Por su parte, la Convención se traslada a la ciudad de México y Eulalio Gutiérrez trata de gobernar. Las desavenencias entre Villa y Zapata son notorias. Se nombra a Roque González Garza presidente provisional. Las fuerzas de Carranza se van imponiendo hasta que toman la ciudad de México (2 ago, 1915). La Convención se disuelve definitivamente el 6 de marzo de 1916.

Triunfo del Constitucionalismo

Venustiano Carranza convoca a un Congreso Constituyente (14 sep, 1916). El Congreso sesiona del 20 de  noviembre de 1916 al 31 de enero de 1917. El Primer Jefe proclama la nueva Constitución de México el 5 de febrero de 1917. Venustiano Carranza triunfa en las elecciones y toma posesión el 1 de mayo de 1917.


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lunes, 31 de enero de 2011

Introducción a la Revolución Mexicana

La Revolución Mexicana es un fenómeno de grandes magnitudes, a continuación se exponen algunos conceptos básicos a tener en cuenta al momento de iniciar su estudio.

La Revolución como hecho histórico o como ideología

La Revolución Mexicana es un acontecimiento trascendental -como lo son la conquista de Tenochtitlán, por Hernán Cortés, o la guerra de Independencia- en la historia de México. Su importancia es de tal magnitud que también cumple funciones ideológicas. De hecho, Héctor Aguilar Camín la llama "la mayor hazaña ideológica de la historia de México".

Por lo tanto, conviene estar consciente de esta situación y saber separar el estudio de la Revolución -como un hecho histórico- de la función ideológica que ha cumplido a través del tiempo. En todo caso, la carga ideológica del movimiento puede ser también objeto de estudio.

La Bola

Cuando se inicia el estudio de la Revolución Mexicana es común que se nos presente como un fenómeno sin pies ni cabeza. Es preciso recordar que cuando ocurría el movimiento un gran sector de la sociedad no alcanzaba a comprender los motivos por los que luchaba cada facción en particular.

Había mucha gente que se sumaba al movimiento sin tener una idea clara de lo que éste significaba. La Revolución se convirtió en la Bola, que equivale a decir que era algo indefinido o confuso. Era un torbellino que arrasaba con el antiguo orden y que ponía uno nuevo de inmediato. Por lo mismo, muchos participaban para obtener beneficios personales.  

Las etapas de la Revolución

La Revolución tiene una fecha de inicio -el 20 de noviembre de 1910- anunciada por Francisco I. Madero. Sin embargo, no tiene una fecha de terminación. No sólo comprende la fase armada, sino que va más allá, incluye varios periodos presidenciales en los que -se supone- se realizaron los cambios y las reformas que se obtuvieron con el triunfo del movimiento. 

Para simplificar su estudio se recomienda esta división:

  • Fase armada, de 1910 hasta la Constitución de 1917.
  • Fase de los caudillos, los periodos de Carranza, Obregón y Calles. El país debe ser pacificado, se deben controlar las facciones que aún están en pie de lucha.
  • Fase constructiva, inicia con el periodo de Lázaro Cárdenas y se extiende por un tiempo no muy preciso.

Son varias revoluciones

La Revolución Mexicana no es un conjunto unitario, no es una sola guerra o una sola revolución. Al contrario, en el movimiento encontramos varias revoluciones: la de Madero, la de Zapata, la de Villa, la de Carranza, etc.

La existencia de varias revoluciones nos lleva a la aceptación de que podían existir varios caudillos y que cada uno representaba una facción diferente que podía establecer alianzas con otra facción y luego, de ser necesario, romper -y pelear- con ella.

La revolución es un producto nacional

Es decir, fue hecha por mexicanos, de ahí su valor ideológico. También por eso, cuando los acontecimientos se salgan de toda lógica debemos recordar que la hicieron mexicanos que piensan como mexicanos.

martes, 11 de enero de 2011

La alianza entre Hernán Cortés y Tlaxcala

Es muy conocida en la historia de la conquista de México la alianza que los tlaxcaltecas establecieron con los conquistadores españoles para emprender la guerra contra las fuerzas del imperio mexicano. Un poco menos conocido es que los tlaxcaltecas, en un principio, negaron la entrada a los españoles a su territorio y tuvieron grandes batallas contra ellos.

La confederación de Tlaxcala

Tlaxcala no era un pueblo tributario del imperio azteca, era una confederación de varios señoríos que luchaban unidos para defenderse de los ataques de los mexicas. Los señoríos de Tlaxcala eran Tizatlan, Ocotelulco, Tepetícpac y Quiahuixtlan. En los tiempos de la conquista los señores más influyentes eran Maxixcatzin, de Ocotelulco, y Xicoténcatl el viejo, de Tizatlan.

Se cree que los aztecas nunca sometieron a Tlaxcala para que sus guerreros jóvenes tuvieran un enemigo cercano con el cual combatir. Los tlaxcaltecas vivían en continuo estado de guerra y con ciertas privaciones, su territorio estaba rodeado por los aliados o tributarios de los mexicas, no usaban productos como la sal o el algodón, pues estaban impedidos de comerciar con otros pueblos.

La oferta de paz de Hernán Cortés

Cuando los españoles inician el ascenso, de la costa hacia el altiplano central, deciden -a propuesta de sus primeros aliados, los cempoaltecas- pasar por territorio tlaxcalteca para tratar de concertar una alianza en contra de los mexicanos. Cortés envía unos mensajeros cempoaltecas con el encargo de comunicar a los señores de Tlaxcala su deseo de pasar por sus tierras. Les escribe una carta -aunque sabía que no la entenderían- y les envía un regalo -un chapeo (sombrero) de Flandes. Pasan los días y los mensajeros no regresan con la respuesta, entonces, cuando Cortés decide penetrar a tierras de Tlaxcala se le considera como un invasor.

Las batallas entre Hernán Cortés y los tlaxcaltecas 

La propuesta de paz de Hernán Cortés resultaba sospechosa a los tlaxcaltecas, era muy extraño que un extranjero que se presentara en son de paz y con una posible propuesta de alianza contra los mexicanos estuviera acompañado precisamente por algunos señores de los mexicanos. 

Después de una primera batalla de reconocimiento -al parecer primero enviaron a un contingente otomí- las fuerzas al mando de Xicoténcatl el Joven hacen frente a los españoles. Por la superficie del terreno los caballos de Cortés no pueden desempeñarse bien, en tanto que las fuerzas de Tlaxcala atrapan y logran dar muerte a un caballo -la yegua de Morón, un soldado. Al parecer, Xicoténcatl deseaba demostrar que los caballos -los llamaban venados en su idioma- eran sólo animales domésticos, cosa que logró. Esta batalla sucedió el 2 de septiembre de 1519 y se conoce como la batalla de Tzompantzinco.

Tres días después ocurre otra batalla, los tlaxcaltecas han logrado conjuntar un ejército de cincuenta mil guerreros, pero, por diferencias entre los diferentes mandos, no todos combaten, lo cual es una ayuda para los españoles.

La concertación de la paz

Después de esto y ante el fracaso de un intento de ataque sorpresa, los tlaxcaltecas deciden entablar pláticas con Hernán Cortés. Cuando esto ocurre, según la crónica de Bernal Díaz, los españoles están exhaustos y desmoralizados. El senado de Tlaxcala envía una embajada al campamento español y se le invita a entrar en una de las ciudades principales para ser recibido por los máximos dirigentes de la confederación tlaxcalteca.

Días después Hernán Cortés entra a Tizatlan y se pacta la alianza, los señores de Tlaxcala entregan algunas de sus hijas a Hernán Cortés, quien a su vez las entrega como esposas a sus principales capitanes.

Después de esto, Hernán Cortés y un contingente tlaxcalteca inician su camino hacia Tenochtitlán, toman la dirección de Cholula, una ciudad aliada de los mexicanos.

sábado, 8 de enero de 2011

Hernán Cortés y la conquista de México

Mucho se ha escrito acerca de la conquista del imperio mexica por Hernán Cortés. Un pequeño contingente de alrededor de quinientos hombres buscando fortuna, con armamento superior, fue capaz de vencer al ejército, a los ejércitos, más bien, del emperador Moctezuma.



                                              Hernán Cortés

Ante la victoria la personalidad del conquistador resalta en primer lugar. Sus innegables aptitudes, de las que se valió para vencer a un imperio poderoso, le han impedido estar en gracia con quienes después han habitado la tierra mexicana. Por razones que parecen obvias Hernán Cortés no deslumbra a los mexicanos, ni de la actualidad ni de cualquier época anterior.

El sentir general es que la conquista fue una masacre de la que Cortés es el máximo, si no es que el único, responsable. Sus decisiones -como el hundimiento de sus naves o la matanza de Cholula- drásticas  siempre fueron en pos de un objetivo: derrotar las fuerzas del imperio mexica y tomar posesión de las tierras nuevas en nombre del monarca español. Ese objetivo, o la insaciable sed de oro, vienen a ser, por el momento, la misma cosa.

Es natural pensar que la conquista de la tierra y el sometimiento de los pueblos indígenas a manos de los españoles era algo inevitable dado que, tecnológicamente, Europa superaba a las culturas mesoamericanas. Hasta la fecha, la rapidez y la prestancia con que ocurrió la conquista no deja de causar asombro.

Entre 1519 y 1521 se consumó el triunfo de los conquistadores, nunca hubo marcha atrás, nunca hubo indecisiones, la marcha de la costa hacia el altiplano no tuvo inconveniente alguno para Cortés y sus hombres -la guerra con Tlaxcala fue determinante porque Cortés, en lugar de ser derrotado, salió más fuerte de ella. Sólo hubo un tropiezo, la huida y derrota en la Noche Triste. Después de ello los españoles se recuperan y planean su estrategia de contraataque en Tlaxcala.

Pero si Cortés tenía más de un motivo para perseguir la victoria, los mexicas tenían mucho trabajo hecho para propiciar su derrota. El peso de las imposiciones que aplicaban a sus súbditos estaban en el mismo lado de la balanza que los motivos del ambicioso conquistador. Como contrapeso a todo esto los aztecas sólo tenían sus armas, sus dioses y su clase dirigente.

Pero las armas eran inferiores a las de los extranjeros, los dioses equivocaron la estrategia porque pedían la sangre del enemigo, no su aniquilamiento -como hubiera sido lo lógico- y la clase dirigente creía en el regreso de Quetzalcóatl, el dios blanco y barbado que prometió regresar cuando se embarcó en Coatzacoalcos en un tiempo mítico.

Definitivamente no tenemos por qué ser partidarios de los métodos de Cortés, en cambio, deberíamos tener el ánimo para comprenderlo en su contexto y en su época. Como también deberíamos tener el ánimo para entender que entre las causas de la derrota mexicana hay elementos cuyo peso es mucho más grande que toda la fuerza que puedan representar quinientos aventureros mejor armados -armados hasta con sus enfermedades- cuyo objetivo era rescatar oro a cambio de piedras verdes.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Maximiliano es nombrado emperador de México

Aunque en el México independiente, de mediados de siglo XIX, no existía un partido monarquista, cierto sector del partido conservador tenía la idea de que la mejor opción para la nación mexicana, atribulada por múltiples problemas, era la imposición de un gobierno monárquico.

Los intentos por establecer una monarquía en México databan desde 1840, cuando José María Gutiérrez de Estrada hizo la propuesta al entonces presidente Anastasio Bustamante. Ante el rechazo de su iniciativa Estrada se exilió en Europa sin cesar en el empeño de implantar esta forma de gobierno en México. Hacia 1858, Francia e Inglaterra ya se habían ocupado del asunto, sus intenciones eran consolidar un gobierno fuerte, en México, que fuera capaz de detener las ambiciones expansionistas de los Estados Unidos.



                                    El Archiduque Maximiliano de Habsburgo


El ofrecimiento de la corona de México a Maximiliano de Habsburgo

El primer candidato al que se le ofreció la corona fue el duque de Aumale, pero éste la rechazó, luego, cuando las fuerzas de Francia, España e Inglaterra se hallaban en Veracruz -debido a la suspensión de pagos que ordenó Juárez-, los monarquistas mexicanos residentes en Europa, apoyados por Napoleón III, pensaron en ofrecerle al trono al Archiduque Maximiliano

Según Francisco de Paula y Arrangoiz, quienes iniciaron las negociaciones con Maximiliano fueron José Manuel Hidalgo, Gutiérrez de Estrada y Juan N. Almonte. Maximiliano escuchó la proposición y condicionó su aceptación a tres factores: que el pueblo mexicano se lo solicitara de manera oficial, que lo aprobara su hermano el emperador de Austria y que Francia apoyara el proyecto hasta su consolidación.

Mientras tanto, en México se iban dando los hechos para la implantación de la monarquía. El ejército liberal, que sostenía al presidente Juárez, había sido derrotado por las fuerzas conservadoras y francesas, y el poder ejecutivo había recaído en Juan N. Almonte, Pelagio Antonio de Labastida y Mariano Salas. Hacia julio de 1863 se instaló una Junta de Notables para decidir la forma de gobierno que adoptaría el país.

La Junta de Notables determinó que la  nación mexicana adoptaba la monarquía moderada como forma de gobierno y que se proponía a Maximiliano, archiduque de Austria, la corona del naciente imperio para él y sus descendientes. Entre tanto, el poder ejecutivo se entregaría a la Regencia del Imperio Mexicano.

Su nombramiento como emperador de México

La Comisión nombrada por la Regencia para llevar oficialmente el ofrecimiento de la corona a Maximiliano fue recibida el 3 de octubre de 1863 por el archiduque. La aceptación definitiva no ocurrió de inmediato, tuvieron que pasar algunos meses hasta que, finalmente, el 10 de abril de 1864, en el Castillo de Miramar, Maximiliano fue nombrado emperador de México.

La partida de los jóvenes emperadores -Maximiliano tenía 32 años y Carlota, su esposa, sólo 24- se fijó el 14 de abril. A fines de mayo, la fragata austriaca "Novara" llegó a Veracruz, iniciando así la aventura que, como sabemos, llevaría al archiduque a la muerte.

jueves, 16 de diciembre de 2010

La época de Santa Anna

Se conoce como la época de Santa Anna a las tres décadas que van de la consecución de la Independencia, en 1821, hasta los años de la Reforma hacia la mitad del siglo. Durante ese tiempo Antonio López de Santa fue uno de los personajes que mayor influencia tuvo en los destinos del país, lo cual no significa que haya sido el único responsable de la inestabilidad, y de la debilidad de la nación.

México, que había vivido tres siglos de relativa calma entró, nomás conseguir su Independencia de España, en un periodo de agitación política en la que fue incapaz de crear un sistema de gobierno estable. En pocos años se pasó del Imperio de Agustín de Iturbide a la República Federal y de ésta al Centralismo y luego a variantes de las dos últimas.

Michael Costeloe -en La República central en México, 1835-1846-  enlista a 16 presidentes más 33 gobernantes provisionales que hacen un total de 49 gobiernos, esto sólo en el periodo de 1824 a 1857.

Aunque hubo esfuerzos para generar un sentimiento de unidad nacional y de identidad después de la Independencia, el rasgo característico de esta época es la diversidad de intereses, políticos o económicos, es decir, el regionalismo.

La cohesión y la unidad que había conseguido el Virreinato se perdieron con la Independencia. Las diferentes regiones demandaron una forma de gobierno federal en donde se representaran sus intereses. Por otro lado, la apertura política que propició la Independencia llevó a muchos mexicanos a incursionar en esta actividad, por lo que pronto se vio a una gran cantidad de hombres, por lo general con poca experiencia, participando en la acción y el debate políticos.

En esas tres primeras décadas México enfrentó situaciones muy difíciles -guerras intestinas, conflictos con las grandes potencias europeas y con los Estados Unidos, la bancarrota, etc.- que resultarían determinantes para la posterior conformación del país.

martes, 14 de diciembre de 2010

¿Cómo nació México?

Ciertamente ésta es una pregunta cuyos límites no están bien definidos. Podríamos referirnos a México como entidad geopolítica, lo cual nos llevaría a explicar cómo, en qué momento, se formó nuestro país y quiénes lo fundaron. Pero también podríamos referirnos a la forma en que se originó la nacionalidad mexicana y cuáles son los elementos que la constituyen y que nos distinguen de los demás países. La cuestión se ha planteado de esta manera pensando en que -como mexicanos- así nos lo hemos preguntado alguna vez. 



                                     Escudo Nacional de México


México como unidad geopólitica

Si vamos a tratar sobre el surgimiento de México como entidad geopolítica debemos establecer primero a qué México nos referimos, si al de hoy -el de principios del siglo XXI-, al de hace doscientos años, cuando la guerra de Independencia, o al de hace quinientos años, cuando ocurrió la conquista del Imperio Mexica. Esto, por citar periodos en los que a este territorio, o a parte de él, se le ha conocido como México aunque oficialmente haya tenido otro nombre.

La opinión mayoritaria es que México nació hace doscientos años. En 1821, al triunfar el movimiento independentista se optó por el nombre de México en lugar del de Nueva España -Imperio Mexicano, con Iturbide, o Estados Unidos Mexicanos, a partir de 1824. Geográficamente ha variado su extensión: por breve tiempo incluyó a Centroamérica y en 1848 se perdieron los territorios de California, Texas, Nuevo México y Arizona.

Lo cierto es que México ya existía, si a partir de la Independencia retrocedemos trescientos años, hasta la victoria de Hernán Cortés, en 1521, México tuvo el nombre de Virreinato de la Nueva España y a sus habitantes se les llamaba mexicanos. Sus fronteras fueron inciertas durante mucho tiempo debido a la continua expansión hacia los territorios del norte, también, desde aquí, se controlaba  Filipinas.

Y aun antes de la llegada de los españoles ya se hablaba de México, era un importante imperio cuya capital era la ciudad de Tenochtitlán -fundada en 1325-, pero su extensión era más pequeña -básicamente el altiplano central- y acaso también imprecisa.

La nacionalidad mexicana

En cuanto a la vertiente de México como nación eso es más difícil de explicar. Exceptuando a los primeros y auténticos mexicanos -los habitantes del imperio mexica, los que vivían en Tenochtitlán y otras ciudades, los que tenían la misma religión y que tenían al náhuatl como idioma común-, ¿a partir de qué momento existió una nacionalidad mexicana?

La conquista española aglutinó, en un sólo poder político, a pueblos que no eran mexicanos, como los mayas, los tarascos o los zapotecas y a otros que ya no forman parte de México. En los tres siglos de época colonial llegaron miles de españoles y miles de esclavos negros procedentes de África. En esta complejidad poblacional surgió el criollismo -que servía para diferenciar a los españoles nacidos aquí de los llegados de España- y la mezcla de las razas, es decir, el mestizaje.

Como primera consecuencia los verdaderos mexicanos perdieron su identidad y se les denominaba simplemente "indios", término que aglutinaba a todos los indígenas de la Nueva España. Llegó entonces un momento -dentro de la época virreinal- en que el término "mexicano" identificaba a los criollos. Por lo tanto, si el criollismo representó el inicio de la mexicanidad actual, sus alcances debieron haber sido mínimos ya que tenía bases excluyentes. En el mosaico de razas y castas que era la Nueva España, los indígenas, los mestizos y los negros eran la mayoría de la población y seguramente no abrigaban ningún sentimiento de mexicanidad. David Brading -en Los orígenes del nacionalismo mexicano- apunta que en el virreinato apenas y surgió un sentimiento patriótico como antecedente de la mexicanidad.

Con la Independencia ya se tenía un país, una entidad política, pero, aunque hubo intentos, no surgió un nacionalismo que lo sustentara. Esa falta de unidad ocasionó un sinnúmero de problemas a los mexicanos del siglo XIX. Luego llegó el siglo XX y con él la Revolución Mexicana.

El triunfo del movimiento revolucionario nos llevó a la búsqueda de nuestros orígenes. Nació el indigenismo,  acudimos al pasado remoto para identificarnos con él. Surgió un nacionalismo que ha servido para que los demás pueblos de la tierra nos reconozcan. Ahora, podemos preguntarnos si realmente los mexicanos nos sentimos identificados con él.

La obra máxima de la historiografía del Porfiriato es México a través de los siglos. En el mismo título va implícita la idea de que México existe desde hace cientos de años y de que ha evolucionado. Los mexicanos de hoy así lo sentimos, pues nos creemos herederos de la riqueza cultural de grandes civilizaciones como la tolteca, la maya, la teotihuacana y la olmeca, que se remontan miles de años atrás.

Hay que aclarar que aunque hoy reclamemos tan insigne herencia cultural ha habido épocas en que hemos rechazado nuestro origen indígena y que, aún en nuestros días, la población indígena de México es víctima de la discriminación. Queda claro que en esto hay una profunda contradicción.

Responder a la pregunta de ¿cómo nació México? no es nada sencillo, sin pretender alcanzar una respuesta, seguiremos con el tema.